Román Martín, cuando la furia española montaba a caballo

Considerado, junto con Claudio Carudel, como uno de los mejores jockeys de nuestro país, el toledano Román Martín destacó durante su vida profesional por representar en los hipódromos la “furia española”, una personalidad que le llevó a triunfar en carreras donde de salida sus posibilidades de triunfo eran escasas.

Hace unas semanas hablábamos de un mito como Claudio Carudel, uno de los mejores jockeys que ha tenido nuestro país, pero cuando se trata de distinguir a los más grandes de las carreras de caballos en España no podíamos olvidarnos de otra figura del “turf” como Román Martín, considerado por muchos aficionados como el mejor jockey nacido en España -Los Navalmorales (Toledo)- tras la Guerra Civil, dado que como todos conocen Carudel era de origen francés.

Román Martín es uno de los mejores jockeys de la historia

La vida de Román Martín podemos afirmar que fue un caso excepcional de jinete hecho a sí mismo, puesto que en su entorno familiar no existían antecedentes hípicos de ningún tipo, si bien tuvo la fortuna de que sus primeros maestros en el mundo del caballo fueran dos de los mejores preparadores españoles de la historia, Francisco Cadenas y Jesús Méndez. 

Primera victoria con 15 años

Román Martín ganó su primera en 1956 con quince años y en 1962 y con veinte añitos obtuvo su primer Campeonato de Jockeys, un título que en los cuatro años anteriores había sido para Claudio Carudel.

La competencia entre ambos se mantendría entre 1960 y 1980 de forma ininterrumpida, una circunstancia que como sucede con el Real Madrid y el Atlético de Madrid dividiría en dos “equipos” a los aficionados de la capital.

Román, como era conocido popularmente, era físicamente y por carácter la antítesis de Claudio Carudel, de forma que era imposible confundirlos fuera y dentro de la pista porque cada uno tenía su propia personalidad a la hora de ser y de montar.

Román Martín fue uno de los mejores jockeys de la historia

El “francés”, como le llamaban en tono ciertamente despectivo los seguidores de Román Martín, destacaba por tener más “glamour” y quizás una técnica más depurada, no en vano su padre ya había sido jockey en Francia, mientras que el toledano representaba de alguna forma la tan valorada “furia española”, ya que nunca daba una carrera por perdida y era muy exigente con los caballos que montaba, lo que le permitió cosechar éxitos inesperados.

Un pundonor a pruebas de bombas y una imbatible capacidad de superación fueron los principales recursos de Román Martín para alcanzar el éxito como jinete y por ello daba igual que montara al caballo con menos posibilidades, que lo hacía con la mente puesta en ganar la carrera. Y lo sorprendente es que conseguía ganar.

Jinete de campeones

Jockey habitual de las cuadras Beamonte y Mendoza y montando a caballos campeones como Nertal, Aray, Rheffissimo, El Señor o El País, Román Martín fue diez veces campeón de jinetes, el último título en 1979, y consiguió seis victorias en el Gran Premio de Madrid y cuatro en la Copa de Oro de San Sebastián.

Román Martín con Rheffissimo

Aunque para ilustrar el espíritu competitivo que caracterizó a Román Martín durante su larga trayectoria como profesional en las pistas españolas nada mejor que el Premio Gladiateur, una carrera de 4.000 metros especialmente dura por la distancia y por el  terreno pesado, donde Román Martín logró meter segunda a una pequeña yegua muy inferior a Ankor, el caballo ganador.

Una lesión de rodilla provocó su retirada en 1982 con un palmarés de mil noventa y tres victorias y un año después debutaba en la pistas su hijo Román Martín Vidania, que sumaría ciento cuarenta carreras en su historial ganador.

Excepcional preparador

Para romper con la norma de que los grandes jinetes no suelen ser buenos preparadores, Román Martín demostró que era una excepción con cuatrocientas victorias en España, más de cien en Francia y siendo campeón de preparadores en las temporadas 1993, 1994 y 1996.

“Madrileño”, de la cuadra de Lorenzo Sanz y vencedor de la Poule, Derby y Copa de Oro de San Sebastián en 1995, fue el caballo que le consagró como entrenador. La Copa de Oro de San Sebastián fue sin duda su carrera de referencia, pues, además de los cinco triunfos que obtuvo como jinete, tres de ellos consecutivos, también la ganó en tres ocasiones como preparador, y dos más en segundo grado, ya que su hijo fue doble ganador como jinete.

En la actualidad todos los años en la temporada de otoño se rinde homenaje en el hipódromo de La Zarzuela a este gran jinete, fallecido en junio de 2017, con la celebración del Gran Premio Román Martín, una carrera reservada a yeguas y que se disputa sobre la distancia de 1.600 metros.

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