Royal Meeting en Ascot: Carreras de caballos, famosos y «glamour»

Desde hace tres siglos a finales de junio la tradición reúne a la Familia Real y a la “flor y nata” de la aristocracia y la sociedad británicas en el hipódromo de Ascot para celebrar el anual Royal Meeting. Durante cinco días los mejores caballos del mundo se dan cita en Ascot para competir en una treintena de carreras que tienen su punto culminante en la Golden Cup.

La pasada semana se celebró en el modernísimo hipódromo de Ascot -condado de Berkshire- una nueva edición del denominado Royal Meeting, un tradicional evento que desde 1771 viene realizándose a finales del mes de junio y que a lo largo de cinco días, siempre entre un martes y un sábado como mandan los cánones, convoca en ese escenario situado a una hora de Londres a la familia real británica, con la Reina Isabel II a la cabeza, y al «Top Ten» de la nobleza y la sociedad del Reino Unido.

En estos cinco días se celebran una treintena de carreras donde participan los mejores caballos del mundo, entre ellas la preciada Ascot Gold Cup que desde 1807 se corre sobre una distancia de 4.000 metros ofreciendo un atractivo premio de aproximadamente 400.000 libras para el ganador.

Pese a ser la prueba más importante del Royal Meeting ningún caballo de la Familia Real pudo ganarla hasta 2013, cuando en la línea de meta se impuso la yegua Estimate propiedad de la Reina Isabel II. El récord de victorias en la Ascot Goden Cup es para Ballydoyle, que se impuso cuatro veces en esta carrera.

En los últimos tres siglos la cita de Ascot ha marcado en Gran Bretaña, junto con el torneo de tenis de Wimblendon y la Regata Real de Henley, el tradicional comienzo de la temporada veraniega. Durante el Royal Meeting al histórico hipódromo de Ascot, propiedad de la Corona y que se encuentra a pocas millas del castillo de Windsor, acude la «flor y nada» de la aristocracia y la sociedad del Reino Unido, príncipes y princesas de todo el mundo y multitud de personajes famosos, que utilizan para ello unos cuatrocientos helicópteros y un millar de limusinas.

Durante la duración del Royal Meeting todos los días a las 14:30 horas desde que comenzó su reinado en 1945 y como manda la tradición es la Reina Isabel II la que, en a bordo de una calesa tirada por caballos y acompañada por su marido el Duque de Edimburgo y por algún miembro de la Familia Real, abre oficialmente la jornada de carreras en Ascot, un escaparate donde manda el lujo, el “glamour” y los excesos a la hora de elegir vestimenta.

El «vender apariencia» es fundamental en Ascot y por ello en 2010 los responsables del Royal Meeting decidieron poner límites a la brevedad de las faldas y a los amplios escotes de las señoras, al tiempo que prohibían las vestimentas cada vez más informales de los caballeros.

A partir de ese momento el protocolo de Ascot manda que los vestidos femeninos lleguen hasta la rodilla o justo por debajo, que no sean demasiado entallados ni dejen la cintura al descubierto y que por su parte superior incluyan “tirantas” de al menos 2,5 centímetros de ancho. Los “tocados” están prohibidos, pero en su lugar se autorizan sombreros con una base mínima de diez centímetros, unas prendas que han hecho famoso a Ascot en todo el mundo.

Para los caballeros que asistan al exclusivo y minoritario Recinto Real la vestimenta obligatoria será el chaqué negro o gris, chaleco,  sombrero de copa sin adornos de ningún tipo y calzado negro. Añadir que en los hombres está prohibido lucir pañuelos al cuello, algo que se hizo muy popular y que en Gran Bretaña se considera poco elegante.

Para evitar que nadie se salte la norma existe una «guardia de estilo» encargada de velar por la elegancia y el decoro en todo el Recinto Real, de donde por cierto fue expulsado el cantante Rod Stewart en 2002 por vestir una chaqueta de color blanco, un sacrosanto recinto al que los divorciados tuvieron prohibido el acceso hasta 1955.

Quienes prefieran vivir el Royal Meeting de Ascot de forma más relajada y con menos obligaciones, incluso disfrutando al mismo tiempo de las carreras y de un almuerzo tipo «picnic»,  puedan hacerlo desde la grada del Grandstand abierta al público o desde el llamado Silver Ring,  un lugar más ”popular” donde se permite que las damas puedan lucir tocados y los caballeros vestir traje y corbata.

Como alguien dijo una vez en Ascot debe mandar siempre la elegancia y el saber comportarse, por eso si quieres que te echen con cajas destempladas de este hipódromo, lugar de culto de la tradición británica, nada mejor que vestir camiseta deportiva y zapatillas de cualquier tipo, dos cosas que los “puristas” consideran un auténtico insulto.

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