Sabueso español, el perro que no teme a osos, lobos y jabalíes

En el siglo XIV el rey Alfonso XI ya citó por primera vez al Sabueso Español en su Libro de la Montería y a partir de ese momento estos perros fueron utilizados habitualmente en la caza de osos, lobos, animales a los que el sabueso no temía, y más recientemente en el rastreo de jabalíes, ciervos y corzos.

Sabueso Español.

La primera vez que el Sabueso Español se asomó a los libros de historia fue en la segunda mitad del siglo XIV, cuando el rey Alfonso XI citó a estos perros en el Capítulo 39 de su Libro de la Montería, un apartado donde el monarca escribe largo y tendido sobre las “hechuras” que deben tener estos animales.

A partir de ahí “sabuesos y sabuesas” toman protagonismo en los sucesivos tratados de caza españoles de los siglos XV, XVI y XVII, siglos durante los cuales fueron utilizados por su bravura y por su capacidad de rastreo en la caza de osos y lobos, principalmente, y más tarde de jabalíes y corzos.

En el pasado su empleo como “perro de sangre” fue una circunstancia generalizada entre los monteros que practicaban el arte de la ballestería, dado que estos sabuesos se consideraban unos animales excepcionales para seguir rastros incluso cuando estos tuvieran muchas horas de antigüedad.

Originario del extremo norte de la Península Ibérica e incluido como raza en el Grupo VI de la clasificación de la FCI, actualmente el Sabueso Español continúa siendo utilizado en la caza mayor y menor en aquellas zonas donde la espesa vegetación no permite el uso de rehalas o de otro tipo de perros.

Una de las características del Sabueso Español es que por su manera de modular sus ladridos, también llamados “latidos” o “llatidos”, es posible conocer la fase en la que se encuentra la cacería. Entre sabuesos y sabuesas el dismorfismo sexual es acentuado, dado que los machos pueden llegar a los 57 centímetros de altura y pesar hasta 25 kg, mientras que las hembras raramente superan los 50 centímetros y los 20 kg.

El Sabueso Español, que puede vivir entre 10 y 13 años, posee unas largas orejas acampanadas, un esqueleto compacto, pelo fino y pegado, miembros cortos pero muy fuertes, un elevado perímetro torácico y un cuerpo cuyo diámetro longitudinal es superior a su alzada. En ambientes domésticos los perros de esta raza se muestran cariñosos y mansos, transformándose en animales combativos cuando son empleados en actividades cinegéticas.

Los dos colores que aparecen con más frecuencia son el rojo y el blanco, ya sean solos o combinados, admitiéndose que las narices y las uñas puedan ser negras o de color carne. Las capas rojas pueden oscilar desde los tonos alimonados hasta los amarronados.

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