La Zarzuela, el hipódromo que metió a Madrid en las carreras de caballos

Inaugurado en 1941 el Hipódromo de La Zarzuela es uno de los nombres propios de la hípica española e internacional. Actualmente sus instalaciones pueden albergar hasta 800 caballos y en sus cuatro pistas pueden realizarse entrenamientos y todo tipo de competiciones, incluso cuando las condiciones climatológicas son muy negativas.

Aunque las crónicas matritenses afirman que la primera carrera de caballos que tuvo lugar en Madrid se celebró en 1835 en la Alameda de Osuna, lo cierto es que oficialmente esta competición dio sus primeros pasos en la capital de España en 1841 de la mano del Duque de Osuna, gran aficionado a las pruebas hípicas y que fue uno de los promotores de la Sociedad Española de Fomento y Cría Caballar.

En este contexto en 1843 la Finca Casa Blanca acogió la primera carrera de caballos de la capital y su ganador fue Pagoda. En 1878 y coincidiendo con la boda de Alfonso XII y María de las Mercedes se inauguró el Hipódromo de la Castellana que en aquel momento ocupaba los terrenos sobre los que hoy se levantan los Nuevos Ministerios, y que con una pista de 1.400 metros de longitud se convirtió en la primera instalación de este tipo en Madrid.

Situado en pleno centro de Madrid el Hipódromo de La Castellana estuvo operativo hasta su expropiación y cierre en 1934. Para su sustitución en 1935 el gobierno republicano prácticamente había finalizado la construcción del nuevo y moderno hipódromo de La Zarzuela levantado sobre terrenos propiedad de Patrimonio Nacional, aunque su inauguración oficial tuvo que retrasarse hasta 1941 motivado por el comienzo de la Guerra Civil. Un año antes Franco otorgó la gestión de este hipódromo a la Sociedad de Fomento y Cría Caballar.

Los arquitectos Carlos Arniches y Martín Domínguez fueron los encargados de diseñar y dirigir las obras del Hipódromo de La Zarzuela y de sus novedosas tribunas, un proyecto en el que también colaboró el ingeniero Eduardo Torroja que anteriormente había participado en la construcción del hipódromo de San Siro en Milán. Estas tribunas de amplios voladizos y con capacidad para 6.000 espectadores fueron declaradas Bien de Interés Cultural con categoría de monumento en octubre de 2009.

Desde un punto de vista arquitectónico el Hipódromo de La Zarzuela está considerado como una de las obras maestras de la arquitectura madrileña del siglo XX, ya que su construcción significó un avance importante desde el punto de vista de las estructuras y de los materiales empleados en su construcción, destacando en todo el proyecto las “viseras” de 13 metros de voladizo diseñadas por Eduardo Torroja y que tienen tan sólo cinco centímetros de espesor en los extremos.

Las instalaciones del Hipódromo de La Zarzuela pueden albergar hasta 800 caballos y su inauguración supuso que la capital española inscribiera su nombre en las competiciones hípicas de carreras de caballos. Dispone de cuatro pistas, una principal de hierba donde se celebran todas las pruebas de las diferentes temporadas de Primavera y Otoño y tres más de carácter secundario elaboradas en arena y materiales sintéticos, además de un museo.

Las principales pruebas que tienen lugar en estas pistas son los Grandes Premios Valderas, Cimera y Claudio Carudel sobre la distancia de 1.600 metros; los Grandes Premios Beamonte y Villapadierna sobre 2.100 y 2.400 metros, respectivamente, y el Gran Premio de Madrid que sobre 2.500 metros cumplirá cien años en 2019.

Estas pruebas y otras muchas celebradas en este hipódromo fueron ganadas por caballos de la fama de Chacal, Rheffissimo, El País, Teresa, o Partipral, montados por jinetes como Claudio Carudel o Román Martín que defendían los colores de cuadras tan míticas como Rosales o Mendoza.

seguro para caballos


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *