Bertha Benz, una mujer pionera en el mundo del automóvil

En 1888 Bertha Benz, esposa del inventor del automóvil Karl Benz, se convirtió en la primera persona en conducir un coche. Lo hizo durante un trayecto de aproximadamente un centenar de kilómetros, la distancia que separa las ciudades alemanas de Mannheim y Pforzheim. Esta experiencia, convertida hoy en un símbolo de la automoción,  sirvió para incorporar nuevas avances mecánicos al prototipo desarrollado por Karl Benz.

La historia de Bertha Benz, o Bertha Ringer por su apellido de soltera, comienza en 1849 en el seno de la casa de los Duques de Baden, una familia adinerada residente en la localidad alemana de Pforzheim. En 1870, dos años antes de su matrimonio con Karl Benz, Bertha invirtió parte de su patrimonio en una empresa dedicada a la fabricación de hierro, de forma que tras casarse en 1872, y cómo marcaba la legislación alemana de la época, Bertha perdió su poder legal como inversora pasando las acciones a manos de su marido.

Fue entonces cuando Karl Benz utilizó este patrimonio como apoyo financiero para la creación de, Benz & Cie, una empresa con la que en diciembre de 1885 presentaría su primer proyecto de carruaje sin caballos. Pese a que la inversión inicial fue de su esposa Bertha, la ley otorgaba a Karl Benz todos los derechos sobre la patente.

Este primer modelo de “coche” con tres ruedas, el Benz Patent-Motorwagen, equipaba un motor de cuatro tiempos con un único cilindro y 2,5 CV de potencia, gracias al cual podía alcanzar una velocidad máxima de 40 km/h.

La hazaña de Bertha Benz

Por aquella época las mujeres no podían hacer determinadas cosas sin el permiso de sus maridos o de las autoridades, pero sin embargo en agosto de 1888 Bertha Benz, junto a sus hijos Eugen y Richard que por entonces tenían quince y trece años, respectivamente, decidió conducir el Benz Patent-Motorwagen desde Mannheim hasta Pforzheim.

Bertha Benz una pionera del automóvil

Hasta aquel momento todos los viajes en vehículos de motor habían recorrido distancias muy cortas, con rutas que partían y acababan en el mismo punto con el fin de tener asegurada la asistencia mecánica. En esta ocasión, por el contrario, Bertha Benz recorrió los 106 kilómetros que separan las dos localidades alemanas sin ningún tipo de apoyo, lo que la convirtió en la primera persona en conducir un automóvil.

Bajo la excusa de ir a visitar a su madre, Bertha escondía otro propósito de mayor envergadura, demostrar a su marido, que en aquel momento quería abandonar la comercialización del Benz Patent-Motorwagen, que el vehículo en el que ambos habían invertido gran cantidad de dinero y esfuerzo se podía convertir en todo un éxito financiero. El viaje sirvió para demostrar al público la utilidad del coche y para reforzar la confianza de Karl Benz en el futuro de sus inventos.

La andadura de Bertha Benz y sus hijos comenzó una mañana en Mannheim y durante su viaje tuvieron que hacer frente a numerosos problemas, entre ellos el hecho de conseguir combustible, algo que en aquellos momentos de la historia del automóvil no se contemplaba.

El Benz Patent-Motorwagen no tenía un depósito y tan solo podía almacenar 4,5 litros de gasolina en el carburador, volumen insuficiente para alcanzar su destino. Además, el “coche” solo podía funcionar con ligroína, una mezcla disolvente de petróleo que solo se podía adquirir en boticas por aquel entonces, por lo que tuvo que parar en una farmacia de la ciudad de Wiesloch a repostar.

Por otro lado, el sistema de refrigeración del motor coche consistía en un sistema de termosifón, lo que convirtió el suministro de agua en una gran preocupación y un gran problema durante todo el viaje. Para solucionar esta incidencia Bertha Benz y sus hijos llenaron el depósito de agua en cada fuente que encontraron en el camino.

Sin embargo, los problemas no acabaron ahí, porque también sufrieron una rotura en el sistema de ignición que Bertha Benz arregló con una pinza del pelo; unos cables pelados que cubrió con una liga; una tubería de combustible obstruida que tuvo que limpiar con un alfiler del sombrero o una rotura en la cadena de transmisión, para cuyo arreglo necesitaron de la ayuda de un herrero, fueron algunas de las incidencias a las que tuvieron que hacer frente durante el trayecto.

Además, madre e hijos pudieron comprobar que las dos velocidades y la potencia del motor se quedaban muy escasas para abordar algunas pendientes del camino, por lo que Eugen y Richard tuvieron que bajarse varias veces y empujar el coche en las cuestas.

Llegaron a Pforzheim al anochecer y una vez en su destino escribieron un telegrama a Karl Benz para comunicarle que el viaje había sido un éxito rotundo.

La influencia del viaje

El viaje de Bertha Benz fue todo un hito para la época. Durante el trayecto fueron muchas las personas que se quedaron atónitas al ver pasar aquel vehículo a motor y la hazaña estuvo rodeada de gran publicidad.

Este acontecimiento fue clave para el desarrollo del automóvil, porque sirvió para que Bertha y Karl incorporaran una serie de mejoras a su prototipo basadas en las experiencias del viaje, entre las que se encuentran el montaje de un engranaje adicional para poder hacer frente a las pendientes y forros de cuero para mejorar la potencia de los frenos.

En 2007, más de cien años después y con la intención de conmemorar la hazaña de Bertha Benz, Edgar y Frauke Meyer fundaron dos sociedades, Bertha Benz Memorial Route y Bertha Benz Memorial Club. Un año después, en 2008, la Bertha Benz Memorial Route sería reconocida como ruta para el patrimonio industrial de la humanidad.

Esta ruta sigue el mismo camino que recorrió Bertha Benz, partiendo de Mannheim para cubrir 106 kilómetros de ida pasando por Feudenheim, Ilvesheim, Ladenburg, Schriesheim, Dossenheim, Heidelberg, Leimen, NuBloch, Wiesloch, Mingolsheim, Langenbrücken, Stettfeld, Ubstadt, Bruchsal, Untergrombach, Weingarten, Grötzingen, Berghausen, Söllingen, Kleinsteinbach, Wilferdingen, Königsbach, Stein y Eisingen hasta llegar a Pforzheim y los 90 kilómetros de vuelta que atraviesan las localidades de Bauschlott, Bretten, Gondelsheim, Helmsheim, Heidelsheim, Bruchsal, Forst, Hambrücken, Wiesental, Kirrlach, Reilingen, Hockenheim, Talhaus, Ketsch, Schwetzingen, Friedrichsfeld y Seckenheim antes de volver de nuevo a Mannheim.En 2011, sobre la Bertha Benz Memorial Route, se celebró por primera vez el Bertha Benz Challenge, un desafío para vehículos propulsados por nuevas tecnologías con el lema “Movilidad sostenible en la vía para automóviles más antigua del mundo”. Ese mismo año se realizaría una película basada en la hazaña de Bertha Benz

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