Brumbies, los caballos salvajes que viven en Australia

Las autoridades australianas calculan que en el país viven al menos 400.000 caballos cimarrones -Brumbies-, descendientes de los caballos que llegaron a Australia a partir de 1788. Alimañas para unos y símbolo del país para otros, los Brumbies han conquistado un país con dimensiones de continente.

Cuando se habla de caballos salvajes a todos nos vienen a la cabeza las extensas praderas norteamericanas donde viven los Mustang, pero lo cierto es que si hay un lugar en el mundo que destaca por su gran población de cimarrones ese es Australia. Allí los caballos salvajes son tan numerosos y fáciles de observar que familiarmente se les conoce como Brumbies.

Cualquier región cuenta, incluso los parques nacionales, con su propia población de Brumbies, en algunos casos convirtiéndose en un auténtico problema dado su gran número, pero si tenemos que hablar de unos hábitats preferidos para estos caballos cimarrones estos estarían en los territorios próximos a los llamados Alpes Australianos (sureste) y en los territorios del norte.

Los expertos afirman que los Brumbies descienden de aquellos caballos que llevaron hasta Australia los colonos europeos y de otros países, como fueron los “capers” sudafricanos o los ponis que llegaron desde Timor, sin olvidarnos de que hasta Oceanía también llegaron caballos pura sangre, árabes, de tiro, etc, que una vez escapados o abandonados por sus propietarios se asilvestraron dejando su seña genética en los actuales Brumbies.

La primera vez que se utilizó el vocablo “brumby” para denominar a los caballos salvajes australianos fue en la revista Australasian en 1880, pero su aceptación definitiva vino cuando el poeta Banjo Peterson publicó su poema Brumby´s Run en 1894. En aquel momento se mencionó como origen del vocablo a los caballos abandonados por el sargento James Brumby, aunque otros expertos defienden que el origen de “brumby” está en la palabra aborigen “baroomby” que significa salvaje.

En un país “equino” como Australia llama la atención que los primeros caballos llegaran en 1788 para ser utilizados por los colonos como animales de trabajo, porque desde un punto de vista más lúdico hasta 1810 no comenzaron a celebrarse carreras de caballos. En 1820 la cabaña caballar del país apenas alcanzaba las 3.500 cabezas, aunque tan sólo treinta años después el número de ejemplares contabilizados ya ascendía a 160.000.

En el siglo XIX se produjo la colonización de los territorios del interior de Australia y la marcha hacia el norte, lo que provocó que los colonos cruzaran las Montañas Azules acompañados de un buen montón de caballos que fueron utilizados en tareas agrícolas y para guiar los crecientes rebaños de vacas y ovejas. Tras la Primera Guerra Mundial la demanda de caballos para el ejército australiano decayó, una circunstancia que provocó que muchos ganaderos y criadores decidieran permitir que sus animales escaparan uniéndose a los caballos salvajes ya existentes y dando lugar a las primeras manadas de cimarrones.

Lógicamente, estos grupos han ido creciendo con el tiempo hasta alcanzar la cifra de 400.000 ejemplares, un número que en años de lluvias se incrementa en al menos un 20% y que, por el contrario, decae en largos periodos de sequía cuando los incendios y la falta de agua y alimento acaban con la vida de muchos caballos salvajes.

El problema es que es precisamente es en esos periodos de carencia cuando la alta población de caballos salvajes incide negativamente sobre la vegetación y sobre la supervivencia del resto de herbívoros autóctonos, convirtiéndose con ello en una amenaza para los frágiles ecosistemas australianos y para el medioambiente. De ahí que las autoridades hayan decidido ejercer un mayor control sobre las poblaciones de “Brumbies” con el objetivo de impedir su expansión.

Por otro lado hay regiones donde los cimarrones son capturados y domados para su utilización en actividades ecuestres, dada su dureza y su perfecta adaptación al terreno y al clima australiano, y en otras los “caballitos” se han convertido en una de las atracciones turísticas.

Finalmente, en la costa sur los “Brumbies” son conocidos como Ponis Pangaré, dado que en su coloración se detecta el raro gen “pangaré” que hace que el pelaje de ciertas partes del cuerpo, como hocico, patas, costados y vientre, tenga una tonalidad harinosa, color que puede llegar a contrastar con melenas y colas rubias.

Además, en 1996 el equipo de rugby de la capital australiana  -Canberra-, los ACT Brumbies, decidieron adoptar a los caballos salvajes como emblema, convirtiéndose con ello en defensores de unos animales que, en opinión de muchos ciudadanos, mejor reflejan el carácter pionero, aventurero y libre de los australianos.

seguro para caballos

Brumbies, los caballos salvajes que viven en Australia
5 (100%) 1 vote[s]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *