Dos científicos españoles del Centro de Investigación en Sanidad Animal del INIA (CISA) han logrado inhibir la replicación de ambos virus tras hallar un compuesto con una potente carga antiviral para combatirlos.

El virus de la lengua azul y la peste equina africana son dos de los Orbivirus más peligrosos y de gran importancia en el ámbito de la sanidad animal, transmitidos por artrópodos. Con el objetivo de combatirlos, el Centro de Investigación en Sanidad Animal del INIA (CISA) ha conseguido de la mano de dos científicos españoles inhibir la replicación de ambos virus a través del hallazgo de un compuesto con potente actividad antiviral sobre los mismos.
Las infecciones por BTV y AHSV, asociadas a altas tasas de mortalidad y morbilidad en rumiantes y équidos, junto con la creciente aparición de brotes a nivel global han requerido la búsqueda de tratamientos eficaces con el fin de prevenir y combatir las infecciones causadas por estos patógenos, y de paso paliar las repercusiones económicas que afectan de manera significativa en los continuos brotes.
Según el propio centro de investigación, no hay mejor estrategia frente a estas infecciones que la vacunación, con el hándicap de que las vacunas disponibles actualmente en el mercado presentan múltiples limitaciones y su eficiencia necesita ser mejorada. Además, también indica que no existen terapias antivirales que sean eficaces para controlar las infecciones provocadas por Orbivirus. A ello se le suma que los efectos del cambio climático y la globalización han producido una expansión territorial y su establecimiento en varias áreas de los insectos que transmiten estos virus.
Los doctores Javier Ortego y Aitor Nogales han elaborado un estudio con el que muestran que el tratamiento de las células de mamíferos o insectos con el compuesto de ácido aurintricarboxílico (ATA) tiene la capacidad de inhibir con alta eficiencia la replicación de BTV y AHSV (virus de la lengua azul y la peste equina africana). Estos resultados sugieren que el compuesto ATA podría emplearse como antiviral para el tratamiento de animales infectados, además de para controlar la expansión de la enfermedad a través del vector.
La importancia del diagnóstico de laboratorio
Como bien indica el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la peste equina es una enfermedad vírica infecciosa aunque no contagiosa, que se transmite por mosquitos Culicoides y que afecta a todas las especies de équidos que existen. Es causada por un orbivirus de la familia Reoviridae que se caracteriza por alterar las funciones respiratorias y circulatoria.
Son un total de nueve los serotipos del virus que se conocen, presentándose todos ellos en el este y sur de África. Es en el norte y oeste del continente africano donde se detectan los serotipos 9, 4 y 2, desde donde pasan ocasionalmente a países limítrofes del Mediterráneo. Oriente Medio, España y Portugal han sufrido ejemplos de brotes que han tenido lugar fuera de tierras africanas.
Si bien los signos clínicos y las lesiones son particulares, el diagnóstico de laboratorio es esencial para evitar confundirla con otras enfermedades equinas. Al tratarse de una enfermedad vírica, el diagnóstico de laboratorio de la Peste equina africana se basa en identificar el virus infeccioso, el ácido nucleico del virus, los antígenos víricos y los anticuerpos específicos. En los últimos años se ha adaptado una amplia variedad de pruebas de laboratorio para la detección del virus y los anticuerpos.
En el caso de la lengua azul, se trata de otra enfermedad vírica no contagiosa que afecta tanto a rumiantes domésticos como silvestres (ovejas, vacuno, cabras, búfalos, antílopes o ciervos), siendo transmitida por mosquitos del género Culicoides.
La infección es inaparente en una gran mayoría de animales, aunque puede causar una enfermedad mortal en una proporción de rumiantes infectados. La gravedad de la misma varía entre especies y cepas del virus, resultando en general los síntomas más severos en ovino, en los que puede cursar pérdida de peso, falta de crecimiento de la lana o incluso la muerte. En ovejas, la morbilidad puede incrementarse hasta el 100%. La mortalidad media está entre el 2-30%, aunque puede ser superior al 70%, y no está descrito que pueda afectar a humanos. El virus que la produce pertenece al Género Orbivirus y a la Familia Reoviridae.
Si bien ha estado presente en todas las regiones en las que existe Culicoides (África, América, Australia, Oriente medio y algunos países en el sur de Asia), la situación de la LA en la Unión europea ha cambiado considerablemente en los últimos tiempos. Desde 1998, también se ha encontrado en el sur de Europa y países del Mediterráneo, desde dónde se ha diseminado a zonas previamente libres de este virus. En el norte de Europa, una epidemia del serotipo 8 de VLA apareció repentina e inesperadamente en agosto del 2006.
La vacunación puede prevenir los signos clínicos y detener su curso, mediante la interrupción del ciclo del virus en el medio ambiente. Así se reducen las pérdidas económicas debidas a esta infección y hace posible el comercio desde zonas endémicas. Las vacunas son específicas de serotipo, por lo que antes de usarlas en un área determinado, se deben conocer los serotipos presentes. En la actualidad hay disponibles dos tipos de vacunas, las inactivadas y las vivas atenuadas.

Periodista | Comunicación corporativa y Marketing Digital en TERRÁNEA