Comprar un coche clásico es una labor que requiere paciencia, búsqueda de información y conocimientos para no cometer errores. En este sentido es aconsejable buscar la ayuda de un experto antes de cerrar la adquisición, porque al precio de adquisición deberemos sumar impuestos y las reparaciones que sean necesarias para poner a punto el vehículo.

El sueño de cualquier aficionado a los vehículos clásicos es poder conducir su propio automóvil, pero el precio de estas “joyas” no siempre está al alcance de todos los bolsillos. Toca tener paciencia y esperar la oportunidad que andamos buscando.
Pero supongamos que se nos pone a tiro el clásico de nuestros sueños. En ese momento debemos abrir bien los ojos para detectar que no hay gato por liebre, siendo aconsejable que nos dejemos guiar por alguien con más experiencia que nosotros para no cometer errores.
Por otro lado, cuando se haga realidad el clásico de nuestros sueños probablemente no lo sea al cien por cien, de forma que debemos pensar y valorar muy bien aquellas cuestiones en las que estamos dispuestos a ceder antes de abordar la compra.
Y una vez que ya tenemos claro qué vehículo clásico queremos comprar, lo primero será cerciorarnos de donde se sitúa el rango de precios de otros modelos similares, porque eso nos permitirá valorar si se trata de una ganga, y habrá que saber por qué, o si se sale de la media y tenemos margen de negociación.
Cuándo el precio es importante
Adquirir un vehículo clásico podemos considerarlo un “lujo” y no una necesidad vital y por esta razón debemos tener muy claro hasta dónde llegan nuestras capacidades económicas.
Es conveniente ponernos un límite en el precio y en este sentido es fundamental que en el coste de la adquisición tengamos en cuenta -además del precio del vehículo- los impuestos a los que tendremos que hacer frente; el coste de las posibles reparaciones y actuaciones de puesta a punto y los trámites administrativos que debamos asumir.
La información previa es importante
Tras la primera toma de contacto con el vendedor, una de las primeras cosas que debemos hacer es solicitar a la DGT un informe del vehículo que queremos adquirir. Se puede hacer de forma online y el escaso coste del trámite se justifica con creces a la hora de tener detalles sobre la fecha de matriculación, propietarios, estado legal actual, si sobre el vehículo pesa algún embargo o gravamen, si ha sufrido un accidente con atestado, si ha sido dado de baja, etc.
Este informe nos permitirá contrastar y certificar la información que nos transmita el vendedor y si el clásico en cuestión no está en nuestra localidad o en las proximidades quizá nos pueda ahorrar un viaje innecesario si decidimos que definitivamente no nos interesa su compra.
Toma de contacto
El siguiente paso será la toma de contacto con el vehículo, para lo cual previamente habremos recabado toda la información posible del modelo en cuestión y de sus puntos débiles, un trabajo en el que encontraremos mucha ayuda acudiendo a los foros de aficionados a los clásicos.
Con la información obtenida elaboraremos una lista de puntos a revisar, momento en el que la ayuda de un profesional puede ser inestimable para localizar aquellos defectos que nosotros quizá no seamos capaces de ver. Ni que decir tiene que debemos inspeccionar el vehículo en foso o en elevador para comprobar su estado.

La carrocería, chasis y parachoques no deben presentar zonas con óxido y todos los elementos mecánicos (motor, cambio, frenos, suspensiones, ejes, etc.) deben ser comprobados de forma minuciosa, una labor que nos servirá para saber hasta qué punto son equipos originales de fábrica.
Por otra parte, el estado de tapicerías, guarnecidos, paneles de puertas, consola, salpicadero y cuadro de instrumentos, también nos va a facilitar mucha información de los cuidados a los que ha sido sometido el vehículo. Si estos elementos están en mal estado hay que pensárselo mucho, porque ello supone coste y dificultades a la hora de encontrar recambios.
Toca arrancar el coche
Nunca sabremos si el vehículo ha estado mucho tiempo parado, quizá revisando si los neumáticos presentan zonas planas podemos llegar a intuirlo. Así que pasemos la mano por las cubiertas para descubrir si existen esas deformaciones.
Un vehículo en desuso puede que arranque el primer día con facilidad y hasta que su motor suene a la perfección, pero después en el medio plazo se convertirá en un pozo sin fondo de averías dado que muchos componentes comenzarán a fallar precisamente por la falta de uso y de mantenimiento.
Si finalmente todo cuadra, antes de pagar hay que tener claro que el vehículo ha sido transferido a vuestro nombre, y si se trata de un vehículo de importación mucho cuidado con las estafas.

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