“Jaleos”: Fiestas de Menorca donde el caballo es protagonista

A comienzos del siglo XIV Ciudadella comenzó a celebrar la fiesta de Sant Joan, que hoy se considera el origen de las actuales fiestas patronales que en Menorca reciben el nombre genérico de “jaleos”. En estos “jaleos” los caballos menorquines tienen un papel protagonista y los jinetes (“caixers”) pugnan por demostrar sus habilidades sobre los mejores y más engalanados ejemplares.

En el caso de Menorca y los caballos se puede afirmar aquello tan famoso “tanto monta tanto, monta tanto”, porque todas las localidades de esta isla balear tienen en los caballos a los grandes protagonistas de sus fiestas patronales, unos eventos que reciben el nombre popular de “jaleos”.

Comenzando por las fiestas de Sant Joan en Ciudadella (23-24 de junio), que tradicionalmente dan comienzo al verano, durante los meses estivales el calendario menorquín está repleto de “jaleos” en todos y cada uno de sus cuatro puntos cardinales.

Se trata de unas fiestas populares muy enraizadas en la tradición de Menorca y que comenzaron a celebrarse en Ciudadella a principios del siglo XIV. En sus orígenes estos “jaleos” tenían un carácter fundamentalmente religioso y social, ya que en ellos tenían representación todos los estamentos que componían la sociedad menorquina de la época, y donde los caballos ya tenían un papel protagonista.

El caballo menorquín

Como sucede también en Andalucía los menorquines tienen una especial relación con los caballos y ello explica que desde 1988 esta isla tenga reconocida su propia raza equina.

Son precisamente caballos menorquines los que desde hace unos doscientos años intervienen en los populares “jaleos”, convirtiendo a todas y cada una de las fiestas patronales en eventos donde entre otros aspectos más lúdicos se rinde culto a los caballos.

Jaleos fiestas en Menorca

El caballo menorquín se distingue por presentar una brillante librea negra, tiene una alzada que puede superar los 160 centímetros y desde sus orígenes han sido animales destinados a la denominada doma menorquina y más recientemente también a la doma clásica.

A pesar de que el territorio de esta raza equina está circunscrito a una isla que no llega a los 700 km² de superficie, la población de caballos menorquines supera a día de hoy los 3.000 ejemplares y crece a razón de 150 caballos al año.

Caballos y jinetes

En los “jaleos” los caballos compiten por ser los más engalanados, mientras que por su parte los jinetes (cavallers o caixers) deben vestir la indumentaria típica tradicional, que consta de pantalones y camisas de color blanco, levita y corbatín negros, chaleco, polainas y guindola (el sombrero típico menorquín).

Por otro lado, los caballos van adornados con flores y lazos en la cabeza y en las bridas, portan una estrella en la frente y una buldrafa de terciopelo (la manta sobre la que descansa la silla menorquina) bellamente adornada.

Finalmente, la cola se encuentra replegada y también suele estar adornada con flores y lazos. Todos los ornamentos son realizados a mano de forma artesanal, lo que hace que todos ellos sean distintos y personales de cada jinete.

caballo en Jaleo de Menorca

En los “jaleos” existen distintos tipos de “caixers”, como es el caso del “fadrí” o “fadrina” (jinete soltero o soltera) que se encarga de transportar la bandera que cada uno de los días de fiesta patronal debe ondear en el balcón del ayuntamiento y durante la celebración de la cabalgata.

También están los jinetes casados o casadas, el jinete capellán (Sa Capellana) y el “batle” o “batlessa” (alcalde o alcaldesa) que porta el bastón de mando.

¿Cómo es un “jaleo”?

Al comienzo del “jaleo” los jinetes entran en la plaza principal de cada localidad encabezados por el jinete abanderado, pasando con sus monturas entre una multitud totalmente entregada, demostrando sus habilidades y haciendo saltar a los caballos al ritmo de una música popular que también recibe el nombre de “jaleo”.

Después todos los jinetes con sus caballos desfilan en una cabalgata (qualcada) por distintas calles y una vez finalizado el “jaleo” del segundo día de fiestas es habitual que los “caixers” reciban una caña por parte de las autoridades, que de alguna forma hace las veces de recompensa por su participación en las fiestas.

seguro para caballos

TERRÁNEA

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.