Juddmonte Farms, “La Meca” de los caballos de carreras

Desde hace veinte años el príncipe saudí Khalid Abdullah encabeza uno de los mayores proyectos de cría de caballos purasangre. Con siete centros de cría en Europa y Estados Unidos de las cuadras de Juddmonte Farms han salido ejemplares como Arrogate o Frankel.

Caballo Frankel.

Cuando se trata de la cría de pura sangre hablar de Juddmonte Farms es hablar de “La Meca” de los caballos de competición y de dos nombres propios que ya son leyenda, Arrogate -el caballo con más títulos- y de Frankel -el caballo más caro-, dos ejemplares que junto con Dansili, Oasis Dream, Cacique, Bated Breath, Kingman, Mizzen Mast y First Defense, entre otros, ejercen en estos momentos de sementales en las instalaciones europeas y norteamericanas de Juddmonte Farms, que cuenta con dos centros de cría en Reino Unido, dos en Irlanda y tres más en Kentucky (Estados Unidos).

Todo comenzó en 1997 cuando el príncipe saudí Khalid Abdullah decide poner en marcha un ambicioso proyecto de cría de caballos pura sangre con la ayuda de H.Cottrill, uno de los entrenadores más prestigiosos del Reino Unido. En aquel momento el mundo de las carreras de caballos estaba dominado por las grandes cuadras de origen europeo, lo que explicaría que la llegada de los “petrodólares” fuera entendida como una más de las excentricidades de los jeques.

En 1977 se adquieren los primeros ejemplares en la tradicional subasta anual de Newmarket, en concreto cuatro “yearlings”, y a partir de ahí la estrategia de comprar los mejores potros a la venta se mantendría en los siguientes años con nombres como Sand Hawk, por el que se pagó la friolera de 264.000 guineas, y Known Fact. Este último caballo inauguraría el palmarés del príncipe Khalid Abdullah tras ganar en Reino Unido el Middle Park y la prestigiosa carrera de las 2.000 Guineas, siendo la primera vez que un propietario árabe lo conseguía en los dos siglos de historia de esta prueba.

Desde un primer momento la filosofía de cría fue muy ambiciosa. El objetivo de Abdullah y de Cottrill era criar caballos de carreras ganadores y con las ganancias obtenidas seguir criando caballos ganadores y así sucesivamente, unos objetivos que en 1982 comenzaron a cumplirse con Fine Edge, un “potro de la casa” que conseguiría imponerse en la prestigiosa prueba de Newmarket.

Ese mismo año Khalid Abdullah da un nuevo paso con la compra de la Yeguada Cayton Park Stud en Bershire (Reino Unido) y que sería rebautizada como Juddmonte Farms, un nombre que a día de hoy es legendario a la hora de hablar de la cría de caballos pura sangre, donde apenas se compran “yearlings” y donde todos los sementales son animales criados y entrenados en sus instalaciones.

Caballo Arrogate.

¿Pero dónde radica el éxito de Juddmonte Farms? Lo primero que llama la atención es su forma de hacer las cosas, siempre siguiendo un plan preestablecido y mantenido en el tiempo. Desde 1982 Juddmonte Farms tan sólo ha contado con dos managers y desde 1988 es Philip Mitchell quién viene ejerciendo de responsable de la “división europea”, algo que asegura continuidad en la estrategia a seguir y conocimiento en las líneas de sangre y en las mejoras que hay que ir introduciendo cada año.

Son los “manager” los que trabajan codo con codo con los entrenadores, entre ellos el malogrado Bobby Frankel, quien estuvo veinte años al servicio de Juddmonte Farms y en cuyo honor fue bautizado Frankel, uno de los más exitosos ejemplares de la cuadra.

Pero si en el éxito de Juddmonte Farms los sementales juegan un papel fundamental, no menos importantes en su historia han sido las prestigiosas yeguas que han pasado por sus instalaciones desde 1977, entre ellas Aryenne, Rockfest (madre de Frankel), Nahamian, Mofida (madre de Kingman ) o Sookera, una de cuyas hijas -Hasili- sería la madre de caballos ganadores como Banks Hill, Cacique, Champs Elysees, Heat, Intercontinental o Dansili.

Pero la actual producción de caballos de Juddmonte Farms es tan numerosa que para evitar la acumulación de ejemplares la mejor solución es vender, aunque como sucedió en los casos de Dancing Brave y Dane hill haya que contabilizar el riesgo de dejarse pasar alguna “estrella”. A cambio la colaboración con otras yeguadas de primera línea, como es el caso de Coolmore, también ha permitido conseguir ejemplares de primer nivel.

A estas alturas en Juddmonte Farms ningún año es una incógnita. Cuando llega la hora de valorar a los “yearlings” la duda para sus responsables es apostar por cuántos de ellos se convertirán en caballos campeones y cuántos acabarán convertidos en sementales y yeguas de cría.

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