Montar a caballo tiene una alta exigencia física. No sólo el animal debe estar bien musculado y entrenado, sino que el jinete también debe prestar atención a su forma física. Con ello evitaremos malas posturas y problemas más serios como caídas o luxaciones por no disponer de un buen equilibrio o de la suficiente fuerza. Pero tratándose de una actividad exigente estas son las lesiones más comunes en los jinetes.

La equitación es una actividad que entraña cierto riesgo. Actualmente la equipación protectora es eficaz para prevenir lesiones graves, pero no podemos olvidar en ningún momento que montamos un animal de casi media tonelada de peso, que corre a gran velocidad, que salta y que puede asustarse.
Si usamos las medidas de seguridad y protección de forma correcta el riesgo de lesiones es bajo y a cambio vamos a obtener grandes beneficios a nivel físico y de bienestar, ya que la equitación mejora la flexibilidad y la musculación, especialmente de torso y piernas.
Las lesiones más habituales
Dentro de las lesiones que puede sufrir un jinete encontramos dos grupos: lesiones por practicar la equitación de forma incorrecta y lesiones por caídas/golpes. Las primeras no tienen nada que ver con el riesgo, ya que cualquier actividad física que se practique adoptando posturas inadecuadas o utilizando equipamiento en mal estado provocará que nuestro cuerpo se resienta.
En este primer grupo se inscriben las lesiones de espalda. Suelen aparecer en jinetes profesionales o semiprofesionales que realizan muchas horas de entrenamiento sobre el caballo y que no dedican el mismo tiempo a un adecuado entrenamiento personal para conseguir una correcta musculación.

Las articulaciones que absorben las vibraciones y movimientos del caballo son tobillo, rodilla, cadera y columna. Estas zonas son las que deben encontrarse bien trabajadas, con músculos elásticos, flexibles y equilibrados entre ambos lados, evitando que a caballo una postura incorrecta produzca sobrecargas.
En cuanto a las lesiones por accidentes encontramos una gran variedad, ya que no es lo mismo sufrir una lesión cuando se está pie a tierra que a lomos del animal. Descabalgados los problemas más frecuentes se dan en brazos y manos y suelen ser heridas por mordiscos, cortes con el equipo o luxaciones y distensiones de ligamentos por tirones del ramal o de las riendas.
Cuando nos encontramos sobre el caballo y el animal se descontrola los músculos se tensan de forma brusca produciéndose contracturas, pinzamientos nerviosos y tendinitis en las piernas. Si tenemos la pericia de aguantar sobre el animal podemos sufrir también este mismo tipo de daños en columna y cuello motivados por los movimientos bruscos.
En caso de caída casi siempre todo queda en un simple susto -y un orgullo dañado-, pero si se produce alguna fractura las más habituales son las de costillas, clavícula, tibia y peroné.
Cómo prevenir las lesiones
Lo primero que debemos tener en cuenta es que un jinete debe entrenar para mantenerse en buen estado físico, una cuestión que tiene una gran influencia sobre la postura durante la monta, algo que repercute directamente sobre la salud.

Esto es especialmente importante en personas con problemas crónicos (escoliosis, cifosis o lordosis de columna, problemas articulares o musculares o lesiones en recuperación o mal curadas). En estos casos el cuerpo tiende a compensar sobrecargando otras zonas, lo que además de influir en nuestra postura -y por tanto en nuestra técnica- a medio y largo plazo puede predisponer a sufrir otras lesiones.
Siempre es recomendable acudir a un profesional para que realice una valoración de nuestra musculatura y establezca un plan de entrenamiento acorde a nuestra anatomía, de forma que se trabajen las áreas más débiles y se evite la sobrecarga de las zonas más sensibles. Esto permitirá que nuestro cuerpo se mueva equilibrado y que las cargas se repartan de forma uniforme..
Por último, el uso del equipo de protección juega un papel fundamental. Debemos emplear siempre casco y protector lumbar o chaleco protector para dar más resistencia a nuestras zonas más sensibles, tórax y columna vertebral. Es importante buscar equipos homologados y desecharlos si tienen cualquier desperfecto.
Por supuesto la prevención es la mejor forma de evitar lesiones. Igual que un jugador de fútbol no saldría a jugar un partido con sandalias, un jinete debe utilizar pantalones antirozaduras y botas que eviten que los pies queden enganchados en los estribos.

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