Los ojos de un caballo: Curiosidades y Cuidados

Ojos de un caballo

Los ojos de un caballo: Curiosidades y Cuidados

Ojos grandes, abiertos y ubicados lejos de la nuca son síntoma de que nuestro caballo es inteligente, de que se trata de un animal de raza y de que su temperamento es abierto y fácil para la monta. Pero a pesar de ello nunca nos acercaremos a él por detrás, porque en ese ángulo muerto para su visión es donde está el riesgo.

Ojos de un caballo

Los ojos de los caballos son grandes, más grandes incluso que los de un elefante, y gracias a su gran pupila su mirada es bastante nítida, buena prueba de que el animal se encuentra en un estado saludable. Por esta razón si observamos algún síntoma preocupante es urgente que acudamos al veterinario para que establezca un diagnóstico y un tratamiento curativo.

De inicio hay que apuntar que los caballos tienen visión dicromática, dado que tan sólo son capaces de distinguir los colores amarillo y azul, y que anatómicamente sus ojos están compuestos de córnea, iris, cámara acuosa, pupila, cristalino, retina y nervio óptico.

A pesar de que los ojos de los caballos son más grandes que los de cualquier otro mamífero terrestre, más grandes que los de un elefante y ocho veces más grandes que los ojos humanos, la agudeza visual de los equinos no es precisamente una de sus principales virtudes.

¿Por qué? Sencillamente porque el cerebro de los caballos traduce y transmite un porcentaje menor de información visual, lo que significa que los caballos tienen mayor dificultad para percibir detalles en visión central binocular. En este sentido la agudeza visual humana es de 20/20, mientras que en los caballos esta facultad es de 20/30.

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Esto significa que para visualizar los mismos detalles que nosotros deben estar un 50% más cerca, de forma que si un jinete percibe los detalles de un obstáculo a una distancia de 20 metros, su caballo necesitará estar a 10 metros para percibirlos con la misma claridad.

Sin embargo, el cerebro de un caballo es mucho más rápido a la hora de procesar la información que recibe a través de los ojos. En nuestro caso este proceso dura medio segundo, pero en los caballos tan solo dura unos milisegundos fundamentales para que  el animal pueda ponerse a salvo si se trata de un peligro.

Por esta misma razón cuando los caballos viven en libertad o semilibertad, además de su vista se valen en buena medida de su olfato y de su oído para “entender” mejor lo que están viendo y saber con certeza qué es y si entraña o no riesgo.

Por el contrario, si aceptamos que la agudeza visual de los caballos es inferior a la nuestra, por la colocación lateral de sus ojos y por el hecho de que la visión en esta zona es de carácter monocular -cada ojo ve de forma independiente-, la capacidad de visión periférica es muy superior. Unos 45º en los humanos frente a 350º en los caballos. Esta circunstancia es habitual en los animales “presa”.

¿Cómo son los ojos de un caballo?

Los ojos pequeños, hundidos en las órbitas y con unos párpados espesos y poco móviles pueden indicar que los animales tienen un temperamento denominado “linfático”, mientras que unos ojos excesivamente abiertos es síntoma de que probablemente el caballo tiene un carácter asustadizo y difícil.

Los párpados deben ser finos, flexibles, bien alineados, provistos de unas largas pestañas protectoras y dibujando un arco bien definido y regular, porque de lo contrario los arcos irregulares o con pliegues dan lugar en los caballos a frecuentes lagrimeos y a otras molestias oculares.

Que los ojos de los caballos reflejan el estado de su interior se comprueba analizando su conjuntiva, que en condiciones normales debe ser de color rosa.

En el momento en el que esta tonalidad se vuelve pálida o adquiere un rojo intenso acudiremos al veterinario, porque ese cambio de color puede ser síntoma de que algo no está funcionando correctamente en el organismo del animal y de que pudieran existir enfermedades infecciosas o parasitarias.

En los caballos el sentido de la vista es muy perfecto, puesto que estos animales pueden distinguir los objetos de cerca y de lejos tanto de día como de noche. Los caballos tienen unos 285º de visión monocular y unos 65º de visión binocular.

Esto último significa que pueden ver imágenes y colores diferentes en cada uno de sus ojos, lo que motiva que muevan la cabeza con frecuencia con el objetivo de fijar las imágenes.

El hecho de que los ojos de los caballos estén situados en los laterales de la cabeza y no en posición frontal como sucede en los humanos y en otros muchos animales, facilita que cada ojo transmita al cerebro una imagen distinta (visión binocular).

Esto significa que cada ojo ve su parte y que tan sólo cuando el animal mira al frente es capaz de fijar ambos ojos simultáneamente en un mismo punto.

Ojo de un caballo

Como sucede con muchos herbívoros el ángulo de visión de un caballo puede llegar a los 340º, incluso cuando se encuentra pastando con la cabeza baja, y los únicos ángulos muertos se encuentran justo por delante del animal y justo por detrás, circunstancia que motiva que los expertos aconsejen acercarse a los animales por los laterales para evitar contratiempos y nunca por las zonas carentes de visión.

Cuando un jinete no es capaz de ver los ojos de su caballo puede estar seguro de que el animal tampoco puede verlo.

Los caballos son principalmente animales diurnos, lo que no significa que tengan una mala visión nocturna. Sus ojos son sensibles a la luz débil, por lo cual ven relativamente bien al anochecer, aunque como contratiempo hay que decir que no tienen la habilidad de ajustarse rápidamente a la oscuridad, lo que motiva su resistencia a la hora de entrar en espacios oscuros y las dificultades que pueden tener para moverse con seguridad por zonas con abundantes luces y sombras.

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Los ojos de las personas son capaces de “funcionar” a una velocidad de 18 imágenes/segundo, mientras que los ojos de los caballos, que por cierto no ven el color rojo pero sin distinguen distintas tonalidades a azules y verdes, procesan a una velocidad de 25 imágenes/segundo, una circunstancia que se da en aquellos animales que tienen en la vista una de sus medidas de autodefensa.

Curiosamente los caballos de pura raza suelen sufrir de miopía, mientras que por el contrario los ejemplares cruzados o de sangre fría son hipermétropes.

Se calcula que en los equinos el tejido del cristalino ocular comienza a mostrar síntomas de envejecimiento a partir de los diez años.

Como todos sabemos en la mayor parte de los caballos los ojos suelen tener tonalidades castañas y marrones oscuras hasta alcanzar incluso el negro, aunque en algunas razas, por ejemplo Appaloosa, o en ejemplares albinos, no es infrecuente la presencia de ojos de color azul o celeste que son debidos a una incorrecta pigmentación del iris.

No se trata de una patología que afecte negativamente a la visión del animal y puede darse en ambos ojos o en uno solo transmitiéndose de forma genética de generación en generación.

¿Qué dicen los ojos de los caballos?

Los expertos afirman que los ojos de los caballos reflejan sus sentimientos, su carácter, su inteligencia, la transparencia de su temperamento y la pureza de su raza, y que por ello mejor que sean grandes, abiertos, sobresaliendo del cráneo y ubicados lejos de la nuca, porque cuando por el contrario los ojos están cercanos a las orejas es síntoma de un menor desarrollo del encéfalo y por extensión de unas menores facultades mentales.

Los ojos también son un medio para medir el estrés de un caballo.

¿Cómo se llama el antifaz que le ponen a los caballos?

Las anteojeras o viseras son aquellas piezas que se colocan sobre los ojos de los caballos de tiro.

anteojeras de caballos

¿Por qué le tapan los ojos a los caballos?

El objetivo no es otro que conseguir que sólo vean el camino frente a ellos para evitar que se asusten o distraigan por su visión periférica.

Cómo cuidar los ojos de un caballo

El único punto realmente ciego de un caballo está justo por detrás de las orejas, lo que explica que no sea aconsejable acercarse a un caballo por la zona trasera donde el animal es especialmente vulnerable.

Por otro lado, un segundo punto ciego de la visión equina va desde el nivel de los ojos y se extiende por debajo de sus fosas nasales, aunque de la protección de esta zona se ocupan los belfos.

Además, en la zona superior del iris los caballos disponen de la granula pirídica, una estructura que regula la entrada excesiva de luz y que evita los peligrosos deslumbramientos provocados por la luz del sol.

Problemas en los ojos de los caballos

El dolor a la palpación es el principal síntoma de que un caballo sufre algún tipo de trastorno o patología ocular, pero además debemos estar atentos a otras sintomatologías como ojos cerrados, pupilas contraídas, lagrimeo, ojo seco, etc.

Por regla general el dolor ocular suele ser fruto de un rasguño o una úlcera en la córnea producida por la presencia de suciedad o por algún objeto que todavía se encuentra en el interior del ojo. Dado que los músculos de los párpados son muy fuertes es difícil explorar los ojos de los caballos sin sedación, lo que hace imprescindible la intervención del veterinario para poder establecer un diagnóstico.

cuidar de los ojos de caballos

Por otro lado, es importante tener en cuenta que los ojos de los caballos están “habitados” por un gran número de microorganismos, lo que significa que cualquier irritación o lesión puede infectarse con mucha facilidad, lo que convierte en urgente comenzar cuanto antes con el tratamiento veterinario.

Curiosamente, los expertos equinos calculan que el 23% de los caballos pueden considerarse miopes, de forma que tienen que acercarse para distinguir los detalles con claridad, mientras que el 43% son hipermétropes, lo que significa que alejándose es cómo mejor pueden distinguir los detalles. Además, se calcula que a partir de los siete años la vista de los caballos comienza a perder facultades.

¿Por qué mi caballo tiene los ojos rojos?

Las causas que provoquen que un caballo tenga ojos rojos suelen ser autoinmunes, lo que significa que es el propio cuerpo el que genera la uveítis. Eso sí, hay que tener en cuenta otros motivos, como la aparición de conjuntivitis o algunas enfermedades infecciosas que pueden derivar también en uveítis, siendo algunas de ellas la Leptospirosis, Ehrlichia, Borrelia, Piroplasmosis

Por último, si apreciamos falta de nitidez en la pupila y una especie de “nube” en el ojo de nuestro caballo también debemos ir en busca del veterinario, porque puede tratarse de una inflamación producida por un golpe o por la aparición de cataratas (en este caso la nube es de color blanco). Si el color de la “nube” es rojizo o azulado el origen del problema puede ser otro.

Comparados con su tamaño los ojos de los caballos son proporcionalmente más grandes que los ojos de los elefantes y, además, les ofrecen un amplio rango de visión de 350º. Los veterinarios equinos aconsejan la realización de revisiones oftalmológicas preventivas, con el objetivo de detectar de forma temprana lesiones corneales, trastornos como el «ojo seco» o la existencia de miopía o hipermetropía.

Los ojos de los caballos presentan una serie de adaptaciones físicas que les permiten regular la entrada de luz. En la zona superior del iris los ojos de los caballos disponen de una estructura denominada Corpora Negra o Gránula Pirídica, que contribuye a que no se produzcan indeseados excesos de luz, mientras que sus pobladas pestañas están perfectamente organizadas en forma de cepillo para cubrir el párpado superior.

revisiones oculares

Por otro lado, el ángulo de visión de los caballos alcanza los 350º, con visión binocular al frente y monocular e individual en cada ojo en los laterales, con escasos puntos ciegos que se localizan específicamente por delante de la nariz y por detrás de las orejas.

El hecho de tener visión individual en los laterales, de forma que cada ojo puede ver una imagen diferente, permite que los caballos puedan detectar mejor los movimientos que suceden en esas zonas, aunque con escasa definición, lo que explica que los caballos sean muy asustadizos frente a personas y objetos ubicados dentro de su campo visual periférico.

Las revisiones oftalmológicas periódicas permiten, entre otras cosas, medir y controlar la presión sanguínea intraocular y simultáneamente detectar de forma temprana lesiones en la retina, el nervio óptico y en el resto de estructura oculares que conforman el llamado «fondo de ojo».

En estas revisiones suele realizarse el Test de Schirmer, una prueba sencilla e indolora que sirve para evaluar la cantidad de lágrima que producen los ojos y con ello diagnosticar la existencia del denominado «ojo seco».

En otro orden los test con fluoresceína permiten a los veterinarios inspeccionar la superficie del globo ocular, con el fin de advertir la presencia de úlceras corneales y alteraciones del sistema lacrimal.

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En relación con los colores y a diferencia de los humanos los caballos tan sólo perciben el amarillo y el azul (visión dicromática) y desde el punto de vista de los trastornos de visión las patologías más frecuentes son la miopía y la hipermetropía.

Para que las imágenes que captan los ojos de los caballos puedan traducirse en su cerebro de manera correcta, es necesario que exista una buena refracción de la luz en las estructuras ocupares superficiales, como la córnea y el cristalino.

Esta refracción puede verse alterada por patologías como la miopía y la hipermetropia, trastornos que pueden provocar cambios en el comportamiento y una pérdida en el nivel de rendimiento deportivo.

En los casos de visión normal las imágenes se enfocan directamente sobre la retina, mientras que cuando existe miopía las imágenes se enfocan por delante de la retina y al contrario en los casos de hipermetropía.

Desde un punto de vista veterinario estos problemas de visión pueden detectarse mediante una revisión ocular con retinoscopia. Esta prueba no tiene carácter invasivo y permite diagnosticar los trastornos de visión y medir su alcance e importancia mediante el cálculo de dioptrías.

El denominado «ojo seco» es una patología ocular que en caballos aparece con cierta frecuencia, principalmente en ejemplares de edad avanzada, y que exige un pronto diagnóstico y un correcto tratamiento oftalmológico.

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En un primer lugar hay que distinguir entre «ojo seco cuantitativo», que es cuando existe cantidad insuficiente de lágrima, y «ojo seco cualitativo o evaporativo» que es cuando la composición de la lágrima es inadecuada.

En ambos casos el resultado es una mala protección de la superficie corneal, que inicialmente puede causar molestias oculares e irritación e inflamación de la conjuntiva (cojuntivitis). En los casos no diagnosticados y sin tratamiento el «ojo seco» puede provocar la aparición de úlceras corneales recurrentes.

Se trata de lesiones que afectan a la córnea, la capa transparente del ojo que cubre el iris y la pupila y que permite que la luz entre en el interior del ojo.

Es importante detectar a tiempo este tipo de heridas para evitar que puedan llegar a infectarse y con ello complicar su tratamiento. En los casos más avanzados puede requerirse cirugía con el objetivo de salvar el ojo afectado y preservar la visión.

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4 respuestas

  1. tengo un potrillo de color blanco que los dos ojos son blancos , tienen una dificultad aque sus ojos sean asii o a quedarse ciego.

  2. Me interesan muchisimo los temas referentes a caballos, por favor enviar cualquier informacion.
    Gracias

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