El perro de Heidi: Niebla, el San Bernardo afable que tenía otro nombre

Si Beethoven es posiblemente el San Bernardo más famoso que la gran pantalla nos ha brindado, no podemos olvidarnos de otro cánido de la misma raza con un papel destacado en una de las series de anime japonesas más míticas. Hablamos del perro de Heidi, Niebla, que en Japón no era conocido por el mismo nombre…

NIEBLA Y HEIDI

La televisión le ha regalado a nuestra infancia momentos inolvidables de entretenimiento gracias a la creación de historias y personajes de incontables series que nos han marcado para el resto de nuestros días. Una de ellas ha sido sin duda la ficción de anime japonesa Heidi, que desde su lanzamiento en la década de los 70 hizo saltar a más de algunos alguna ‘lagrimita’ con su emotiva historia de la pequeña protagonista trasladada a los alpes suizos para iniciar una nueva vida en la cabaña de su abuelo tras quedarse huérfana.

El anime japonés dirigido por Isao Takahata y basado en el libro homónimo de la escritora suiza Johanna Spyri incluye diferentes elementos dramáticos en la historia de Heidi, tales como la soledad, la discapacidad física y la exclusión social. Todo ello con el escenario natural como telón de fondo y con personajes fundamentales que acompañan a la protagonista como el abuelo, Pedro, Clara Sesemann o la Señorita Rottenmeier. Las historias y vivencias de cada uno de ellos unidas a las de Heidi cautivaron de tal forma que la serie obtuvo un gran éxito a nivel global y en la actualidad es imposible que pase desapercibida o que no sea reconocida por el gran público.

Dentro del abanico de personajes de la serie, no se puede obviar a la mascota de la protagonista. Un San Bernardo de nombre Niebla que sin duda es más que el perro de Heidi y de su abuelo, y que en multitud de ocasiones rescata a su mejor amiga y su grupo de acompañantes, rebaño incluido, cuando más lo necesitan. Además de participar en muchas de sus aventuras, este cánido destaca sobre todo por su temperamento tranquilo y pausado, lo que unido a su afición por dormir, comer caracoles del campo y por hacer acto de presencia en los momentos más dramáticos, le convierte en un ser entrañable pero también divertido.

NIEBLA SE LLAMA EL PERRO DE HEIDI

Pese a sus amplias proporciones y su gran tamaño, Heidi no teme ni mucho menos a Niebla. Al contrario, ambos crean y refuerzan conforme avanza la serie un vínculo de amistad basado en el amor por los seres queridos y por la naturaleza que rodea a los personajes. Dicho vínculo convierte prácticamente al perro en el nexo de unión entre estos humanos y el ambiente natural en el que conviven.

Niebla, nombre del perro de Heidi en España... ¿y en la versión original?

Aunque tanto el doblaje español como latinoamericano lo rebautizaron como Niebla con la llegada de la serie a nuestro país en los 70, lo cierto es que el nombre original del perro de Heidi es en realidad Joseph, por el que era llamado en la versión japonesa y original de la ficción.

imagen de heidi con niebla, pedro y los cervatillos

La modificación del nombre del personaje canino en nuestra versión doblada tiene su explicación. Fue la poetisa Angelina Gatell, una de las más influyentes de su generación en los años 50, la que como directora de doblaje de la serie se convirtiera en responsable de dicho cambio con el objetivo de homenajear al perro de Pablo Neruda. Animal que, según explicó Gatell en diferentes entrevistas, el autor chileno encontró en una noche de niebla, – y de ahí la explicación de su nombre-, y que dejaría al cuidado de Rafael Alberti tras su marcha de España. Como muestra de su admiración hacia ambos poetas, Gatell decidió que Joseph pasara a llamarse Niebla en la versión de la serie doblada al español.

Joseph acabaría siendo Niebla en España y en los países latinoamericanos, pero la conexión del animal con los personajes humanos del reparto se mantuvo intacta y los espectadores pudieron disfrutar del San Bernardo y todas sus apariciones en las aventuras del grupo de amigos de Heidi. El dramatismo permanente en la trama significó precisamente el éxito de la misma, puesto que la niña huérfana se enfrentó a su situación con valor y con la inocencia y la compañía de sus amigos como grandes pilares. Hoy, más de 40 años más tarde, las reacciones lacrimógenas todavía son posibles.

seguro veterinario para perros

Jesús Rengel Ortiz

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *