Sauber C9: Cuando Mercedes regresó a las 24 Horas de Le Mans

En 1955 Mercedes-Benz decidió abandonar la competición automovilística tras el siniestro de las 24 Horas de Le Mans que provocó la muerte de 83 personas y del piloto francés Pierre Levegh. A finales de los ochenta la marca alemana regresó a esta competición con el Sauber C9. Esa temporada las “flechas plateadas” ganaron la edición de 1989 de las 24 Horas de Le Mans y pusieron el récord de velocidad en los 407 km/h.

Sauber C9

El 11 de junio de 1955 el circuito de la Sarthe fue protagonista de una de las mayores tragedias de la competición automovilística. Ese día durante el transcurso de las 24 Horas de Le Mans murieron 83 espectadores y el piloto francés Pierre Levegh, un siniestro que conmocionó al mundo automovilístico y que provocó que Mercedes-Benz abandonara durante más de treinta años todo tipo de competiciones deportivas.

Le Mans, la superprueba de resistencia

La primera edición de las 24 Horas de Le Mans se disputó entre el 26 y el 27 de mayo de 1923 en el circuito de la Sarthe, próximo a la ciudad francesa de Le Mans, y desde entonces y salvo algunas excepciones siempre se ha celebrado y se celebra a lo largo del mes de junio.

El histórico prestigio de esta prueba, puntuable para el Campeonato Mundial de Resistencia, ha atraído a los mejores fabricantes y a los mejores pilotos del panorama internacional, algunos de ellos importantes figuras de la F-1.

Las 24 Horas de Le Mans se corre sobre el trazado semipermanente de la Sarthe y el permanente del circuito de Bugatti, que sirve de comienzo y final de carrera y donde están instalados los boxes. Son en total 13,6 kilómetros que en buena parte se corresponden con tramos de carretera abiertos al público durante el resto del año.

Cada año compiten en esta prueba unos cincuenta participantes y el ganador de las 24 Horas de Le Mans es el equipo que sea capaz de realizar una mayor distancia en ese periodo de tiempo.

Sauber C9

Desde 1970 cada equipo está formado por tres pilotos, que no pueden conducir más de cuatro horas consecutivas, aunque antes de esa fecha el máximo eran dos pilotos por equipo. En los comienzos los pioneros llegaron incluso a correr en solitario, lo que sin duda es toda una proeza.

El regreso de Mercedes-Benz con el Sauber C9

A comienzos de los ochenta las 24 Horas de Le Mans fueron el dominio particular de Porsche, que con sus modelos 956L y 962C ganó de forma ininterrumpida las ediciones celebradas entre 1982 y 1987.

Esta supremacía de Porsche, rota por Jaguar en 1988, fue demasiado para Mercedes-Benz, que recordemos que desde 1955 llevaba sin participar en ninguna prueba automovilística. Para acabar con el dominio de Porsche en 1989 la firma de Stuttgart decidió regresar a las 24 Horas de Le Mans de la mano de Sauber.

Ese año un Sauber-Mercedes C9 ganó esta prestigiosa prueba de resistencia, aunque los orígenes de este espectacular coche de carreras, cuya vida finalizó en 1990 con la aparición del Sauber C11, comenzaron en 1987 y se consolidaron a lo largo de 1988.

Sauber C9, el poderoso “flecha plateada”

El Sauber-Mercedes C9 contaba con un motor V8 turboalimentado de cinco litros de cubicaje y construido en aluminio y titanio, capaz de generar una potencia de 720 CV a un régimen de 7.000 rpm.

En la temporada 1988 el “flecha plateada” finalizó en segundo lugar por detrás del TWR Jaguar, pero en 1989 Mercedes-Benz y Sauber participaron en las 24 Horas de Le Mans con tres coches, que fueron los más rápidos gracias a que ese año el trazado no contemplaba las dos “chicanes” existentes en la recta de Mulsanne.

En el podio final Sauber-Mercedes hicieron doblete con los C9 pilotados por Jochen Mass, Manuel Reuter y Stanley Dickens, que realizaron 389 vueltas, junto a Mauro Baldi, Kenny Acheson y Gianfranco Brancatelli, que llegaron a las 384 vueltas.

Sauber C9

La victoria de 1989 era la segunda que obtenía la marca de Stuttgart tras la primera conseguida en 1952 por Hermann Lang y Fritz Riess al volante de un Mercedes-Benz 300 SL.

Récord de velocidad

En la edición de 1989 una de las “flechas plateadas” del equipo Sauber-Mercedes alcanzó los 407 km/h en la famosa recta de Mulssane, lo que convierte al C9 en el vehículo que ostenta el récord de velocidad en las 24 Horas de Le Mans.

El sucesor del Sauber-Mercedes C9 fue el C11. Equipado con un motor V8 a 90º biturbo este coche ganaría el Campeonato Mundial de Resistencia de 1990 con Jean-Louis Schlesser y Mauro Baldi al volante. Esa temporada la prueba en el circuito de la Sarthe no entró en el calendario de pruebas puntuables.

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