En los ochenta el equipo de rallies de Porsche necesitaba vehículos de apoyo que fueran capaces de realizar asistencias rápidas en carrera. Para ello los ingenieros transformaron varias VW Transporter T3 Syncro 4×4 convirtiéndolas en las furgonetas Porsche B32. Estos lobos con piel de cordero montaban motores de 231 CV, podían alcanzar una velocidad máxima de 220 km/h y aceleraban de 0 a 100 km/h en tan sólo ocho segundos.

Quién dijo que un vehículo comercial no puede tener alma deportiva. Eso fue lo que sucedió con la furgoneta Porsche B32, un proyecto desarrollado en colaboración con Volkswagen y que finalmente acabaría en vía muerta, aunque para ese momento ya había una decena de unidades en circulación.
¿Cuál es la historia de la B32? En los años ochenta Porsche competía con éxito en el Mundial de Rallies con sus poderosos modelos 911 y 959, pero el problema estaba en que cuando se producía una avería en carrera el equipo no contaba con vehículos de apoyo capaces de prestar una asistencia rápida. Y de esta necesidad nació la historia de la B32.

Colaboración con VW
Los responsables del equipo de competición de Porsche consiguieron una primera furgoneta VW Transporter T3 Syncro con tracción 4×4 y la transformaron en una furgoneta Porsche B32 con número de bastidor propio y conservando el logotipo VW en la calandra.

La B32 era una furgoneta acristalada de tipo mixto que ofrecía asientos para el equipo de mecánicos, además del conductor, y espacio trasero para almacenar las piezas de repuesto más habituales, además de todas las herramientas y utillaje necesarios en los trabajos de asistencia.
La transformación supuso nada más y nada menos que la incorporación de un motor de seis cilindros y 231 CV, el mismo bloque que en aquel momento equipaban los Porsche 911. Una mecánica de este tipo otorgaba a la B32 unas excelentes prestaciones motrices, dado que su objetivo era llegar rápido y a cualquier lugar del recorrido para conseguir no perder más tiempo del necesario.

El resultado de la transformación fue tan convincente y al mismo tiempo tan eficiente, que en Porsche llegaron a plantearse la fabricación de un reducido número de unidades B32. El problema era el coste de este tipo de vehículos, aproximadamente unos 80.000 marcos alemanes de la época, una elevada cifra que convertía a esta furgoneta en un modelo demasiado elitista.
¿Cuántas furgonetas Porsche B32 se llegaron a fabricar? Lo cierto es que no se conservan muchos datos de este proyecto, pero los expertos estiman que pudieron ser al menos una decena unidades, convertidas actualmente en auténticas joyas para los coleccionistas de vehículos clásicos, dispuestos a pagar cifras astronómicas por una B32.

Cómo reconocer una B32
A simple vista una Porsche B32 no difiere mucho de una Transporter T3, pero en cuanto nos fijamos en el exterior y vemos las llantas de competición Fuchs y en el interior observamos la presencia del cuadro de instrumentación y el volante clásicos de Porsche, nos damos cuenta de que esa furgoneta no es una VW como las demás.

El motor de la B32 desarrollaba 231 CV a 5.900 rpm, una potencia que era más del doble de las prestaciones usuales en una Transporter T3, lo que permitía que pudiera alcanzar una velocidad máxima de 220 km/h y que fuera capaz de pasar a 0 a 100 km en tan sólo ocho segundos. La caja de cambios era de tipo manual de cinco relaciones, nada del otro mundo.

Para albergar este motor y la correspondiente transmisión los ingenieros de Porsche tuvieron que elevar en 15 centímetros el piso de la T3, y al mismo tiempo incorporar suspensiones y frenos de mayor capacidad, dado que el nivel de exigencia y las prestaciones eran muy superiores a las habituales.
Al mismo tiempo colocaron un depósito de combustible de 100 litros de capacidad, de forma que la autonomía de la B32 no se viera comprometida en ningún momento.

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