6 señales para saber que tu perro está dolorido

Si tu perro no se encuentra bien y está dolorido por algún motivo, su organismo y su comportamiento mostrarán señales no habituales que te harán advertir que algo va mal y actuar en consecuencia lo antes posible.

gato anima a perro dolorido

A nosotros nos pasa de forma similar.

Cuando sentimos dolor intentamos identificarlo y razonar porqué ha podido originarse.

Una de las principales preocupaciones es cómo saber si mi perro está sufriendo.

En los perros resulta más complicado este ejercicio, pero ayuda bastante una vez que conocemos cuáles son los síntomas y señales que muestran ellos mismos, y que revelan que un perro está dolorido o que puede estar padeciendo una afección que es conveniente que identifiquemos pronto para tratarla a tiempo.

Y es que si bien nos puede ser complicado en ocasiones advertir la angustia y el dolor en los perros, además de otros sentimientos o afecciones, podemos anticiparnos y prever que algo no va bien mediante los síntomas o señales que nos mostrará nuestro mejor amigo cuando se encuentre mal o le duela algo.

Vamos a repasar cuáles son algunos de los signos que nos facilitará saber que nuestra mascota está sufriendo por una molestia o dolor y necesita atención. Ello nos permitirá actuar con rapidez y tener más posibilidades de solventar su problema con mayor eficacia, además de saber cómo prevenirlo para futuras ocasiones.

1. Gemidos, ladridos y lloriqueos

perro respirando muy rapido

La primera reacción a un dolor genérico será la de expresarse de manera oral a través de gemidos, ladridos o incluso llorando o gruñendo a modo de desesperación por la molestia que sufre.

Todos estos signos ‘orales’ y ruidosos, si además son prolongados durante el día, son claros síntomas de que a tu perro le duele algo o no se siente como debería.

Será nuestro turno y tocará visitar al veterinario para una revisión que determine cuál es el problema y cómo tratarlo, puesto que no debemos permitir que su molestia vaya a más y genere un problema mayor del que puede ser.

2. Picor y lamidos constantes en alguna parte del cuerpo

Si sienten molestia en alguna zona concreta de su cuerpo, estos animales tienden a lamer continuamente esa parte en la que sienten dolor o malestar a modo de ‘analgésico’.

Estos lamidos serán constantes y pueden ayudarnos a comprobar si existe en tal zona una herida visible que podamos tratar, o si en cambio se trata de una afección interna que no podamos observar.

También puede estar sufriendo un picor continuo y apenas deje de rascarse con sus patas en la parte molesta.

Para nosotros, el picor y los lamidos y el aseo constantes son por tanto signos claro de que algo le pasa a nuestra mascota en esa parte de su cuerpo.

perro se rasca

Por otra parte, si el problema se encuentra en sus ojos, es probable que lama sus patas para frotarse con ellas después y así intentar eliminar el dolor.

Que abra y cierro los ojos continuamente y sus pupilas están más pequeñas de lo normal o si están demasiado dilatadas son otros de los signos a tener en cuenta para acudir lo antes posible a una revisión veterinaria.

3. Respiración agitada en perros

Al igual que mencionamos los gemidos y ladridos, los jadeos prolongados y la dificultad para respirar son síntomas de que tu perro no se encuentra como debería.

El caso más llamativo será si esto ocurre aunque no haya realizado ejercicio, señal evidente de que su problema respiratorio se debe a algo ajeno que se debe examinar.

Además, también será una señal de dolor o molestia en tu perro la respiración demasiada agitada, rápida o menos profunda.

4. Cambian sus hábitos de sueño, comida o bebida

Una vez que el dolor se manifiesta en nosotros, dependiendo de su intensidad nos puede incluso provocar cambios en nuestra rutina o hábitos, alterando el sueño o incluso desgana o apatía respecto al apetito.

En los perros sucede de forma similar, por lo que presta atención si tu mascota deja de dormir las horas que está acostumbrada o, por el contrario, duerme demasiado tiempo, sinónimo de sentirse débil y sin energía.

También deberás preocuparte si compruebas que apenas toca la comida o la bebida que le proporcionas o éstas le sientan mal, puesto que podría ser un claro síntoma de que sufre un dolor o malestar interno que no vemos o incluso externo que no hemos percibido.

Ten en cuenta que el dolor o la molestia que sufre alterará su descanso y dificultará que pueda relajarse, por lo que también notarás esa dificultad que puede existir incluso para mantenerse acostado en su zona habitual de la casa.

Observa si también le es difícil sentarse o incluso desplazarse por la casa o si no puede estar demasiado tiempo en la misma posición por estar demasiado dolorido, puesto que también serán señales que deben llamar nuestra atención.

5. Su carácter y comportamiento no son los habituales

Y si los hábitos cambian debido al dolor y al malestar, no te quepa duda de que su estado de ánimo no será tampoco el mismo que siempre.

Al igual que les pasa a algunas personas, si un perro se encuentra mal y siente dolor por algún motivo, dependiendo del grado de éste, tienden a mantenerse más distantes y alejados de su propietario o mejor amigo humano al no sentirse bien.

Incluso pueden llegar a mantenerse escondidos y aislados si la molestia es severa.

Pero no olvidemos que puede darse el efecto contrario y buscar el animal más afecto que el que acostumbra a mostrarte en el día a día, al sentir que necesita más protección mientras su estado de salud no pasa por su mejor momento.

perro triste y dolorido

En el peor de los casos, tu mascota puede mostrar un carácter más agresivo si se siente demasiado dolorido y prefiere mantener distancia contigo porque tema que se le pueda hacer más daño y agravarle su dolencia de forma intencionada.

Si la mascota provoca además accidentes en casa que habitualmente no suceden También es posible que se dé el efecto contrario en este caso, pero en ambos estamos de acuerdo en que debemos acudir con urgencia a una clínica veterinaria para que pueda examinar al animal dolorido un profesional.

La sensibilidad al tacto en la zona afectada aumenta en gran medida cuando un perro se siente dolorido, por lo que debemos ser precavidos a la hora de comprobar qué parte del cuerpo es la que le está molestando.

6. Aparición de temblores o convulsiones

Su dolor también puede manifestarse mediante temblores, convulsiones o ataques de epilepsia que sin ninguna duda son un anticipo de que tu perro no se encuentra en un estado de salud óptimo.

En tal caso, debemos consultar con urgencia con un profesional antes de que el problema se agrave y el animal desarrolle una enfermedad de mayor gravedad.

Además, estos temblores o convulsiones que pueda padecer pueden producirse como síntomas de otras enfermedades que aún no se ha manifestado, por lo que debemos actuar con rapidez y eficacia.

El moquillo, la artritis, un tumor o una intoxicación alimentaria pueden venir acompañadas de estos signos que no debemos dejar pasar en ningún caso.

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Jesús Rengel Ortiz

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