¿Cuándo recurrir a un adiestrador para educar a un cachorro?

Los problemas de comportamiento es uno de los principales motivos de abandono de perros en nuestro país, siendo necesario en muchos casos el trabajo corrector dirigido por un adiestrador. En algunos países europeos es frecuente que los propietarios de cachorros acudan de forma preventiva a los expertos caninos con el fin de lograr desde un principio animales equilibrados y educados.

A la hora de adquirir un cachorro la mayoría de familias se plantean o consultan con un especialista acerca de qué dieta es la más adecuada, como ofrecer la nueva comida, qué juguetes proporcionarle o cuándo comenzar a pasearle.

Sin embargo, cuando hablamos de comportamiento damos por hecho que todos tenemos conocimientos de etología canina y adiestramiento para criar y educar a nuestro cachorro correctamente. Además, el hecho de haber tenido perro ya se considera base suficiente a la hora de saber prevenir los problemas de comportamiento.

Por desgracia los datos no engañan y una de las principales causas de abandono es el comportamiento problemático del animal. Algunos ejemplares pueden presentar problemas de conducta por su genética o por su salud, pero la mayor parte derivan de un manejo incorrecto del animal en su fase de cachorro, algo que se puede prevenir de forma sencilla.

¿Cuándo un cachorro muestra conductas indeseadas?

Cuando el propietario de un cachorro recurre al adiestrador es porque observa en el animal conductas no apropiadas o indeseables. Esto es más habitual cuando los perros comienzan a salir a la calle, momento en el que el animal debe enfrentarse a numerosos estímulos que puede no saber gestionar de forma adecuada.

Hacia los tres meses la mayoría de cachorros están totalmente vacunados y pueden comenzar a pasear y relacionarse con otros perros. A esta edad los problemas más habituales son el miedo y la inseguridad, que hacen que no quieran caminar ni relacionarse con otros congéneres, aunque algunos perros ya comienzan a mostrar cierta ansiedad que se refleja en tirones de correa, ladridos y nerviosismo.

conductas indeseadas de cachorros

Aunque pueden ser conductas algo molestas aún tienen una importancia pequeña, por lo que todavía se les puede manejar bien, algo que hace que muchos propietarios decidan esperar e intentar solucionarlo por su cuenta.

Según van cumpliendo meses los perros van ganando peso y fuerza. Con cinco o seis meses las razas grandes ya son capaces de arrastrar a una persona, lo que obliga a recurrir a un adiestrador para solucionar el problema.

Además, a esta edad las hormonas comienzan a aparecer y los perros van desarrollando su propia personalidad. Si el animal tiene una base genética menos seleccionada o no se le ha socializado y educado correctamente pueden empezar a aparecer problemas de conducta más preocupantes, como miedos intensos, agresividad, vocalizaciones excesivas, ansiedad extrema o mala comunicación con su especie.

Estos problemas requieren de un tratamiento de modificación de conducta que puede requerir semanas o meses hasta verse alguna mejoría. La mayoría de estos trastornos pueden solventarse con trabajo -y en ciertos casos medicación-, aunque requerirán de un esfuerzo importante ya que las conductas que se repiten durante meses se transforman en costumbres difíciles de corregir.

Clases de cachorros: Adiestramiento preventivo

Aunque en nuestro país aún hay poca cultura del adiestramiento, en gran parte de Europa lo normal es acudir a un profesional cuando se adquiere un cachorro para aprender como realizar un manejo correcto en función de la raza y el carácter del animal.

adiestrador educa a un cachorro

Esto forma parte de la medicina veterinaria preventiva, ya que la mayor parte de los problemas de conducta en perros adultos se pueden evitar o minimizar si el cachorro es socializado y educado correctamente.

Para fomentar este adiestramiento preventivo muchas escuelas de adiestramiento ofrecen las llamadas “clases de cachorros”. Dirigidas por un adiestrador se trata de clases en grupo donde se juntan animales de edades similares y fundamentalmente tienen una función de socialización, ya que los cachorros tienen la oportunidad de conocer a otros ejemplares de diferente tamaño y carácter en un entorno controlado.

Por otro lado, el adiestrador puede evaluar a cada animal y de esta forma facilitar pautas a su tutor para que la educación en las primeras fases de su vida sea la adecuada, trabajando todos los aspectos y haciendo hincapié en los que el animal esté más flojo.

De esta forma, tanto si tenemos un chihuahua como un mastín, podremos disfrutar de un animal equilibrado y educado durante muchos años.

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