Trump, el primer presidente de Estados Unidos que no tiene mascota

Después de doscientos años de tradición y seis meses después de que Donald Trump llegara a la Casa Blanca el puesto de “mascota presidencial” continúa vacante. ¿Por cuánto tiempo? En enero se dijo que un “Goldendoodle” llamado Patton era el elegido, pero el cruce de Golden Retriever y Caniche finalmente se quedó en el paro.

Desde que alcanzara la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump viene demostrando que no es un presidente que vaya a pasar desapercibido. Entre otras cosas en sus primeros seis meses de mandato ha roto, al menos por el momento, con una tradición que tenía más de doscientos años y que venía desde el mismísimo George Washington, primer presidente norteamericano entre 1798 y 1797.

Obama en la Casa Blanca acariciando a su perro Bo.

Hasta ahora todos los inquilinos de la Casa Blanca han tenido mascotas, incluso algunos hasta familia numerosa como fue el caso de JFK. Durante la presidencia del mayor de los hermanos Kennedy se hicieron famosos Charlie, Pushinka, Shannon, Wolf y Clipper, y hasta un pony llamado Macaroni. Las mascotas presidenciales han tenido y tienen tanta importancia que incluso cuentan con su propia página web y desde 1999 hasta con un museo en Williansburg (Virginia).

El pasado mes de enero cuando Donald Trump sucedió a Barack Obama se anunció que la mascota del nuevo presidente se llamaría Patton, como el famoso general de la Segunda Guerra Mundial, y que sería una mezcla de Golden Retriever y Caniche, lo que en Estados Unidos se denomina “Goldendoodle”, aunque finalmente Patton se ha quedado sin trabajo y el puesto de mascota presidencial aún continúa vacante.

Algunos de los perros más famosos de la Casa Blanca han sido Fala, la Scottish Terrier de F.D. Roosvelt, o la perrita Heidi de D.Eisenhower, junto a Socks, un gato blanco y negro que Bill Clinton convirtió en el segundo felino que pisaba el despacho oval. Pero sin duda que el perro de los Obama, por ser el último, es sin duda uno de los que más se recuerdan.

Bo era y es un pastor de aguas portugués, una raza prácticamente desaparecida en el siglo XIX y que gracias a Obama ha tenido un renacer sin precedentes desde 2013. Un poco tiempo antes de que Barack Obama dejara la presidencia de Estados Unidos a Bo se le unió otro hermano de raza, Sunny. Las críticas vinieron por parte de las organizaciones animalistas y de las protectoras, que pensaban que un presidente progresista debería dar un buen ejemplo adoptando un animal abandonado.

Por cierto. Tan importantes son los perros de los presidentes americanos que Millie, la mascota de George H.W. Bush, incluso protagonizó un episodio de Los Simpson. Veremos finalmente una mascota en la Casa Blanca con Donald Trump?

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