Miedo a montar a caballo – Por qué y cómo superarlo

Todos los que hemos subido alguna vez a lomos de un caballo experimentamos distintas sensaciones hasta estar seguros sobre la silla, siendo el miedo la más habitual. Subir a lomos de un animal de 400 kilogramos y aprender a guiarlo es un proceso más complejo de lo que parece, aunque si en ese camino nos ayuda un profesional y tomamos nuestro tiempo en aprender, sin duda que acabaremos superando nuestros miedos y disfrutar de la equitación.

Los caballos han acompañado al hombre durante gran parte de su historia y de hecho muchos historiadores aseguran que el avance de la humanidad se debe en parte a los équidos. Desde un uso militar hasta el transporte de mercancías y personas o las labores agrícolas, los caballos nos han ayudado en diferentes ámbitos.

Aunque con la revolución industrial y la aparición de los vehículos a motor la tracción animal quedó relegada, el vínculo entre hombres y caballos no ha desaparecido. Buena prueba de ello es la enorme afición que en todo el mundo existe por la equitación y las actividades ecuestres.

En este sentido desde los más novatos hasta los jinetes más experimentados, casi todos en algún momento han sentido cierto temor a montar. Puede ser por falta de habilidades y sensación de control o, lo más habitual, tras sufrir una caída más o menos grave.

¿Por qué tengo miedo a montar a caballo?

En muchos casos los jinetes son capaces de sobreponerse y volver a montar, pero también nos encontramos con personas que adoran este deporte y que no son capaces de superar sus miedos.

Vamos a intentar entender el porqué y dar algunos consejos para, poco a poco, volver a subirnos encima de un caballo de forma relajada.

A la hora de montar a caballo lo primero a tener en cuenta es que vamos encima de un animal de más de 400 kilos, cuyo tamaño y fuerza nos superan con creces. Esto provoca que la mayoría de los jinetes, sobre todo al comenzar, puedan tener una sensación de inseguridad.

miedo a montar

Hay que ser conscientes desde el principio de que vamos a necesitar semanas o meses para conocer el comportamiento de los caballos y sus reacciones antes de comenzar a sentirnos totalmente cómodos a su lado.

Además, como en todas las disciplinas deportivas la práctica hace al maestro. Cuando se empieza a practicar la equitación nos falta equilibrio, confianza y manejo del animal. Esto hace que sintamos que no tenemos el control de la situación, algo bastante intimidante para la mayoría de personas y una de las causas de gran parte de los miedos de los jinetes noveles.

¿Cómo es de peligroso montar y qué pasa si me caigo del caballo?

La otra gran causa de miedo son las caídas. Todos los jinetes entienden que montar a caballo es una actividad que conlleva ciertos riesgos. Cuando se practica con un animal adecuado a nuestros conocimientos, con una formación suficiente o con profesores cualificados, esos riesgos se minimizan.

En este sentido cabe romper una lanza por los caballos. Muy pocos ejemplares bien domados quieren realmente tirar al jinete. La mayoría de las caídas se deben a accidentes provocados por sustos repentinos y a errores humanos como movimientos bruscos, ejercicios por encima del nivel del jinete, despistes, inseguridad, mala postura, etc.

Trucos para superar el miedo a montar a caballo

En algunas personas el miedo a montar a caballo es innato, pero en otros casos aparece durante las primeras fases del aprendizaje por falta de técnica y, en la mayoría de los casos tras una caída.

Pero hay trucos o consejos para superar estos miedos y volver a disfrutar del deporte y de los caballos. El primero y fundamental es la paciencia. Es básico que cada persona avance a su ritmo, sin imposiciones ni prisas, ya que verse forzado puede hacer que se abandone definitivamente la afición al sentirse superado por el miedo.

Ejercicios básicos para comenzar

Las personas que se vean preparadas pueden subirse al caballo y hacer ejercicios muy básicos, sobre todo si llevan tiempo sin montar, primero al paso y luego al trote.

Un truco bastante útil es montar inicialmente con cuerda, de esta forma el jinete puede olvidarse de guiar al caballo y se centra en recuperar sensaciones y confianza. Aquellos que no se sientan cómodos con esto pueden empezar con trabajos pie a tierra.

Respira hondo e intenta montar relajado

El segundo consejo es relajarse. Para ello es básico respirar siempre. Cuando sentimos miedo nuestro cuerpo reacciona preparándose para huir o luchar. Los músculos se tensan, tendemos a encogernos y aguantamos la respiración.

Esto supone que perdamos equilibrio encima de la montura. Cuando tengamos esta sensación es preferible volver a ejercicios más sencillos, respirar profundamente, relajarse y avanzar más lentamente.

Escoge un profesor cualificado

Por último, la mejor ayuda para vencer los miedos es escoger un profesor cualificado que sepa cómo enfocar cada ejercicio para hacerlo más sencillo y que avance en dificultad poco a poco y acorde a la evolución del jinete.

Es imprescindible controlar bien los ejercicios básicos antes de pasar a otros más complicados, ya que el riesgo de desarrollar miedos o, incluso, de sufrir un accidente aumentan.

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