Westfaliano: El caballo polivalente que triunfa en todas las especialidades

Si algo destaca en el caballo Westfaliano es su polivalencia de utilización, una característica que lo hace idóneo y adecuado para todo tipo de actividades hípicas y de equitación, ya sea en competición como en monta por parte de todo tipo de aficionados a la hípica. El único cuidado con un Westfaliano es que nunca le falte manta en invierno y las fundamentales vendas en las patas.

WESTFALIANO

Westfalia es una importante región alemana a caballo entre los estados de Renania del Norte y Baja Sajonia y es precisamente de esta área geográfica de donde son originarios los famosos caballos Westfalianos, muy similares a sus primos los hannoverianos, a los que ganan en velocidad y agilidad.

El auge de esta raza comenzó en la segunda mitad del siglo pasado, concretamente en la década de los setenta, y ello se produjo gracias a la polivalencia de utilización que ofrecen estos caballos y siempre de forma paralela al incremento en el número de los aficionados alemanes que comenzaron a practicar equitación y todo tipo de deportes hípicos.

Un caballo para todo

El caballo Westfaliano destaca por tener unas grandes aptitudes físicas, buenas prestaciones en velocidad y resistencia y una conformación anatómica con perfil rectilíneo muy elegante, que lo hace apto para un gran número de actividades ecuestres, lo que le permite brillar en todo tipo de competiciones.

Este tipo de caballos son excelentes con los arneses, en el salto de obstáculos, en adiestramiento y gracias a su carácter equilibrado y dócil y a su alto nivel de resistencia también pueden ser utilizados en concursos completos y como caballos de monta, paseo, iniciación, etc.

AMAZONA Y WESTFALIANO

La alzada de un caballo Westfaliano oscila entre 1,55 y 1,68 metros, una altura media al alcance de todos los jinetes, admitiéndose todas las capas de pelo, aunque fundamentalmente estamos hablando de colores negros y marrones oscuros.

La manta indispensable

Una de las características genéticas de estos caballos es que de forma natural durante el invierno su pelo crece formando una capa protectora para los animales.

Posteriormente es la vida en las caballerizas, las duchas después de los entrenamientos y las inclemencias del tiempo las que les producen alteraciones en esta necesaria capa de abrigo, circunstancia que hace obligatorio el uso de las mantas con el fin de protegerlos del frío invernal y de eventuales hipotermias.

Es importante que estas protecciones tengan las medidas adecuadas para las dimensiones de cada caballo, de forma que no estén demasiado ajustadas y tampoco tan holgadas que pueda llegar a perder la manta.

Las medidas se toman desde el centro del pecho al borde de la cola y desde la cruz hasta la base del cuello. A pesar de estar protegidos con dichas mantas es aconsejable el cepillado diario de los caballos para evitar problemas en el pelo o en la piel.

Ningún caballo sin venda

Otro de los elementos fundamentales en esta raza son las vendas, elementos muy característicos en los Westfalianos, que tienen multitud de usos y que son pieza indispensable en el equipo de cualquier caballo de esta raza.

Existen tres grupos de vendas: de trabajo, de reposo y de cola. Las vendas destinadas al trabajo son delgadas y muy elásticas para poder adaptarse mejor a la forma de los miembros y las extremidades, mientras que las de reposo son más gruesas, cálidas y confortables. Por último, las vendas de cola -utilizadas sobre todo en yeguas- son muy delgadas y su material es sintético o de gasa protege la zona genital.

WESTFALIANO SALTA

Las vendas de trabajo tienen como función proteger los tendones de posibles golpes, evitando vibraciones que con el tiempo pueden provocar una tendinitis. Es sumamente importante saber colocar las vendas, porque estas no deben estar ni muy ajustadas, ni tampoco muy flojas. En las patas delanteras deben colocarse por debajo de la rodilla y en las traseras por debajo del corvejón, hasta justo encima del menudillo.

Por otra parte, las vendas de reposo se usan para tratamientos y para la protección de las lesiones y heridas que puedan causar las partículas de arena y grava. Su función es proteger los menudillos. Por otro lado, el calor que producen estas vendas favorece la recuperación de los tendones.

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