Cómo cuidar a un caballo mayor: 8 TIPS FUNDAMENTALES

La edad es un factor que siempre debemos tener en cuenta a la hora de cuidar a un animal con el que convivamos. En el caso de los caballos no es diferente y conviene seguir unas indicaciones precisas cuando nuestro equino alcance una edad avanzada, un periodo en el que se deben intensificar sus cuidados y tener en cuenta otros aspectos que vamos a repasar.

Al igual que ya hemos recordado en otras ocasiones cuáles son los mejores consejos para cuidar y convivir con un perro anciano, es ahora el turno de repasar cómo hacer lo propio en lo que respecta a los caballos mayores, necesitados también de una atención especial y de unos cuidados más intensos y específicos que si tuviera una edad adulta o menos avanzada.

A la hora de cuidar a un caballo, debemos cumplir con ciertas responsabilidades que se intensifican cuando el animal alcanza cierta edad y pasa a ser un equino anciano. Pero al igual que os dimos razones de peso para adoptar a un perro mayor, contar con la compañía de un caballo que ha llegado a la vejez también es sinónimo de buena noticia que requiere, eso sí, cumplir con ciertas responsabilidades lógicas para con su edad para así proporcionarle las comodidades que necesita y merece.

Recordemos que la menor carga de trabajo duro (y más de ocio) que tienen los caballos actualmente, unido a los avances médicos actuales, además del aumento de conocimientos en otros aspectos como la nutrición, el manejo o el cuidado de caballos han propiciado que la esperanza de vida de estos animales crezca en los últimos años, superando incluso la treintena de edad en los mejores casos. Su desgaste en huesos y músculos es menor que en épocas anteriores y su cuerpo puede recuperarse con más tiempo de aquellos momentos en los que recibe mayor carga de estrés.

Es por tanto que, aunque la genética siempre juegue un papel determinante, es indispensable que le ofrezcamos al animal el trato apropiado para su edad, puesto que de ello dependerá que pueda vivir más años gracias a su buen estado de salud. Vamos a repasar cuáles son algunos de los tips o consejos básicos a seguir para cuidar a un caballo mayor y ofrecerle las mejores condiciones posibles para su salud en esta última etapa de su vida.

¿Qué pasa cuando un caballo se hace mayor? 

En cautividad y dependiendo de su razas y cuidados un caballo puede llegar a vivir hasta 35 años, pero a partir de cierta edad comenzará a sufrir ciertas limitaciones físicas derivadas de la aparición de problemas articulares y de la rigidez de sus tendones y musculatura, circunstancias que harán que su nivel de actividad física y sus capacidades de monta se reduzcan con los años.

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Los caballos son los animales más longevos con los que los seres humanos compartimos nuestra vida, pero al igual que ocurre con el resto de mascotas, su esperanza de vida es más corta que la nuestra por lo que tarde o temprano nos vemos en la situación de tener que cuidar de nuestro caballo durante sus últimos años de vida. 

Un caballo en libertad puede alcanzar entre 20 y 25 años y gracias a los cuidados veterinarios y a la buena alimentación en “cautividad” un caballo puede superar fácilmente los 30 años. Existen incluso registros que casi duplican esa edad, como es el ejemplo de Shayne, el caballo más viejo que ha existido y que falleció con 51 años. 

¿Cuándo se considera mayor un caballo? 

Como hemos mencionado la esperanza de vida de un caballo se sitúa entre los 30 y 35 años. Los caballos de razas grandes suelen vivir menos años que los pequeños, algo muy similar a lo que sucede con las razas pequeñas y grandes en los perros. 

De esta forma la edad a partir de la cual un caballo se considera mayor es muy diferente entre razas, ya que los ejemplares de sangre caliente suelen envejecer más rápido que los de sangre más fría dada la mayor velocidad de su metabolismo. 

cuidados de un caballo mayor

De forma general un caballo se considera potro hasta los seis años. A partir de aquí pasa a la etapa de adulto, desarrollando su cuerpo y su aprendizaje hasta llegar a su pico máximo en torno a los diez años.  

Casi todos los criadores y jinetes coinciden en que la edad de apogeo de los caballos en cuanto a doma y monta se sitúa entre los 10 y los 16 años. 

A partir de esta edad un caballo comienza a considerarse mayor, ya que sus capacidades físicas comienzan a verse mermadas. A partir de los 20 años un caballo se considera viejo y a partir de los 25 años se pasaría a considerar anciano.  

Esto no significa que no se puedan montar pasados los 16 años, pero debemos adecuar el nivel y el tipo de actividad a su edad. Es cierto que hay ejemplares con casi 30 años que siguen muy activos, pero la mayoría de ellos sufren problemas articulares que les impiden mantener el ritmo anterior. 

Cuidados de un caballo mayor 

Lo primero a tener en cuenta es que a partir de cierta edad los caballos sufren problemas articulares como artritis y artrosis. También sus tendones y ligamentos son menos elásticos y más propensos a sufrir lesiones.  

Por tanto es importante realizar una pauta de ejercicio adecuada con calentamientos lentos y progresivos, minimizar los esfuerzos intensos, reducir el peso del jinete y ayudar a eliminar las molestias con medicación específica para este tipo de problemas. 

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Por otro lado, el aparato digestivo puede verse alterado. Los caballos mayores requieren de un estricto seguimiento dental para evitar problemas que les dificulte alimentarse.  

También suele reducirse la motilidad intestinal y las enzimas digestivas, por lo que debemos cuidar su alimentación y permitirles movimiento libre y comidas pequeñas y continuas al ser más frecuentes los cólicos en estos ejemplares. 

El frío y el calor también pueden afectarles en mayor medida que a los ejemplares jóvenes. Por tanto deben contar con una protección en invierno y verano para ayudarles a soportar las inclemencias del tiempo.  

Los caballos mayores termorregulan mal, lo que hace que se sobrecalienten o se enfríen con mayor facilidad. Hay que tomar la precaución de evitar el ejercicio en las horas de calor y las duchas frías tras un ejercicio fuerte o en invierno. 

Por último, el sistema inmunitario de los animales mayores es más débil que el de los jóvenes. Esto hace que tenga gran importancia la medicina preventiva para evitar las infecciones víricas y bacterianas.  

También se pueden utilizar suplementos y multivitamínicos que estimulen las defensas de y le ayuden también a mantener un manto, cascos y órganos más sanos.

1. Hábitat de un caballo mayor

Aunque suene bien situar al animal en un prado en el que se sienta cómodo y cuente con agua y pastos suficientes para disfrutar del descanso que merece por su edad avanzada, no podemos olvidar que tal decisión no significa que podamos dejarle solo más tiempo del aconsejable. Además, debes tener en cuenta que igual que nos sucede a las personas, algunos caballos pueden preferir estar más tiempo de forma inactiva durante esa etapa, pero otros en cambio no porque se encuentren mejor de salud o porque no se sientan cómodos en ese ambiente.

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Tú mejor que nadie conoces a tu caballo y sabrás que es lo más conveniente cuando llegue ese periodo de su vida, pero recuerda que aunque pensemos que se encuentra en buenas condiciones, no podemos ignorarlo ni pensar que necesita menos nuestra atención. Ten en cuenta que sus circunstancias pueden provocar que no sea nada fácil para el animal adaptarse a un nuevo hábitat que requiere aclimatarse a cambios y escenarios a los que no está habituado. Un proceso que puede provocarle estrés, sobre todo si además tiene que conocer a nuevos equino, ya que es común que los caballos mayores pasen a formar parte de un orden jerárquico en el que se situarían en último lugar. Todos estos condicionantes deben tenerse en cuenta si te estás planteando cambiar el hábitat de tu equino por su edad avanzada.

2. Comportamiento y carácter de un caballo anciano

A tomar la decisión del punto anterior nos ayudará estudiar y observar si su comportamiento o carácter han mostrado cambios una vez que su edad es más elevada. La observación debe ser más regular si cabe durante esta etapa de su vida para que podamos percibir los cambios corporales que pueda sufrir, además de los relacionados con su comportamiento o actitud. Si notas alguno de estos síntomas, debemos actuar lo antes posible para solventar posibles problemas que se presenten, sean de menor o mayor importancia.

3. Cómo alimentar a un caballo mayor

Una vez haya alcanzado una edad avanzada, un caballo mayor debe recibir una dieta de alta calidad y equilibrada que no contenga ni polvo ni moho. El forraje sería una opción recomendable que puede ser complementado con un pienso sénior rico en calcio, proteína y grasa. La alimentación y la nutrición son cuestiones fundamentales a la hora de cuidar a un caballo mayor para que su esperanza de vida sea la mayor posible. También son recomendables aquellos alimentos compuestos por alfalfa y que contienen un nivel más elevado de proteínas y calorías que el heno.

Además, si en su hábitat cuenta con la compañía de otros equinos, conviene que le alimentemos lejos de los más jóvenes, para que evitar posibles competiciones por las raciones. Sobre estas, es importante saber que deben facilitarse con una frecuencia mayor (al menos dos o tres veces al día) que cuando el animal era más joven, ya que cuando han envejecido su sistema digestivo puede sufrir alteraciones con mayor facilidad. Ajusta el balance de las raciones para así mantener las condiciones adecuadas de su organismo y su cuerpo, algo que puedes comprobar palpando las costillas aunque no seas capaz de verlas.

La dieta adecuada es la mejor forma de prevención de posibles problemas estomacales u otras patologías como la diarrea, laminitis o cólicos. Ante la aparición de cualquiera de estas, la visita al veterinario debe ser inmediata.

En lo que respecta a la bebida, procura que el agua que le proporciones a un caballo mayor sea dulce, fresca y tibia, aunque recuerda que los excesos nunca son buenos y menos de agua demasiado fría, lo que puede producirle cólicos severos o daños en el estómago que pueden ser fatales a su edad.

4. Dentadura de un caballo anciano

Tampoco olvides vigilar su dentadura, que puede verse afectada por el desgaste con el paso de los años y algunos dientes pueden caerse o no encontrarse bien sujetos a la encía, algo que será muy molesto para el animal. En ese caso, el veterinario debe examinarle para que pueda quitárselos. Para comprobar el estado de la boca del animal, lo más conveniente es acudir a revisiones médicas con asiduidad y así comprobar si existe alguna patología o presenta problemas de dentición.

5. Huesos y musculatura de caballos mayores

Los caballos mayores pueden presentar problemas de musculatura y afecciones en los huesos como consecuencia de la vejez que conviene revisar cada poco tiempo. Las articulaciones pueden verse afectadas por enfermedades como la artritis, que le dificultarán el paso cuando camine o que incluso que puedan levantarse. Los signos de cojera o de debilidad cuando intente desplazarse serán un aviso para nosotros de que el animal no se encuentra como debería, y en tal caso debemos actuar con rapidez. Los cascos deben ser revisados con frecuencia para comprobar su estado.

6. ¿Cuánto ejercicio debe hacer un caballo mayor?

Aunque no podrá mantener el ritmo (por ejemplo al correr) de un equino más joven, ten presente que el hecho de que el caballo sea mayor no quita que no deba realizar actividad física alguna. En todo caso, debe llevar a cabo una cantidad de ejercicio moderada y equilibrada con respecto a su edad y a sus condiciones físicas o problemas de salud que pueda padecer, y que le permita mantener tanto el tono muscular como un grado de flexibilidad y de movilidad apropiados. Los terrenos extensos para que pueda caminar con tranquilidad serán fundamentales para que cumpla con esta tarea.

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7. Cepillado y limpieza de un caballo anciano

Tener a nuestro caballo limpio y en perfectas condiciones higiénicas es siempre una obligación que tiene aún más importancia cuando el animal es anciano. Además, el cepillado nos permitirá, siempre y cuando se realice con frecuencia y regularidad, estimular la circulación del animal y mejorar la salud de su piel, que a mayor edad se volverá cada vez más sensible. De hecho, debemos prestar atención a cualquier malformación o crecimiento inusual en la misma, que suele ser común a edades avanzadas y puede provocar la aparición de bultos que deban examinarse o incluso tumores.

8. Revisiones y exámenes veterinarios regulares

Y qué mejor atención que la que nos ofrecen las revisiones periódicas y los exámenes veterinarios, que deben ser más regulares en la última etapa de la vida del equino para asegurarnos que su estado de salud es el adecuado y para actuar de inmediato si no lo es por algún tipo de afección o enfermedad que haya podido originarse.

Sé consecuente y planifica un calendario de revisiones médicas que nos permita estar al tanto de manera continua de la salud de nuestro caballo, y ni que decir queda que deberemos llamarlo con urgencia si descubrimos algo que no nos gusta de su aspecto o comprobamos que tiene síntomas tales como falta de apetito, cambio de carácter repentino, cansancio excesivo, dolor o malestar corporal, etc. Ten por seguro que una respuesta rápida es el mejor remedio para cualquier problema que sufra un caballo mayor y la única forma de aumentar sus posibilidades de superarlo.

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Perfil del autor

Periodista | Comunicación corporativa y Marketing Digital en TERRÁNEA

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