Consumo excesivo de ultraprocesados acelera el envejecimiento

Investigadores de la Universidad de Navarra han probado que el consumo de alimentos ultraprocesados guarda relación con una mayor o menor reducción de la longitud de los telómeros de nuestros cromosomas, considerado el mejor marcador a la hora de poder calcular la edad biológica de las personas. Y es que un consumo excesivo de ultraprocesados contribuye a acelerar nuestro envejecimiento.

ultraprocesados

En un reciente estudio, publicado en la prestigiosa revista “American Journal of Clinical Nutrition” y presentado oficialmente en la Conferencia Europea e Internacional sobre Obesidad, científicos de la Universidad de Navarra han llegado a la conclusión de que aquellas personas que por su estilo de vida consumen una alta cantidad de alimentos ultraprocesados, tienen el doble de posibilidades de que sus telómeros (extremos de los cromosomas) presenten una longitud más reducida, una circunstancia biológica que está considerada como uno de los marcadores que permiten calcular el envejecimiento celular.

En esta investigación, en la que han participado un millar de personas con una edad media próxima a los 68 años, los científicos han utilizado el sistema Nova para medir y clasificar el nivel de procesamiento de los alimentos, comprobándose que las personas con un consumo alto de este tipo de productos ya presentaban antecedentes familiares de enfermedades cardiovasculares y de diabetes.

Por otro lado, diversas investigaciones coinciden en asociar el consumo de alimentos ultraprocesados con ciertas patologías, como hipertensión, obesidad, depresión, diabetes tipo 2 y distintos tipos de cáncer, que podrían estar relacionadas con la edad, el estrés oxidativo y el envejecimiento celular, circunstancias que también intervienen en el hecho de acortar la longitud de los telómeros.

Qué son los telómeros

Los telómeros se encuentran en los extremos de nuestros cromosomas y están considerados como elementos vitales a la hora de preservar su integridad y de proteger el ADN donde se encuentra nuestro material genético. Los seres humanos nacemos con una longitud de telómeros de aproximadamente 11 kilobases y en nuestra vejez esos mismos telómeros apenas alcanzan los 4 kilobases.

A medida que envejecemos y de forma natural estos telómeros se van haciendo cada vez más cortos, ya que cuando una célula se divide para regenerar tejidos u órganos una parte del telómero se pierde durante el proceso, de ahí que la longitud de los telómeros se considere un marcador fehaciente de la edad biológica de las personas.

En este sentido el objetivo de los investigadores de la Universidad de Navarra ha sido probar y evaluar la relación existente entre el consumo de alimentos ultraprocesados y las mayores posibilidades de acortamiento de dichos telómeros en un colectivo de población con edad avanzada. Por cierto, en 2009 el Nobel de Medicina fue para tres científicos norteamericanos que habían conseguido probar que la enzima “telomerasa” era capaz de detener la reducción de los telómeros e incluso recuperar parte de la longitud perdida con el paso de los años.

Así se hizo el estudio

El grupo de personas que ha colaborado en el estudio de la Universidad de Navarra estaba compuesto por 645 hombres y 241 mujeres con una edad media de 67,7 años, que aportaron muestras de saliva para un análisis ADN y registros detallados de cual era su ingesta diaria de alimentos. Estos participantes fueron divididos en cuatro grupos dependiendo del consumo de ultraprocesados, donde el primer grupo de “nivel bajo” estaba integrado por personas con una ingesta diaria inferior a dos porciones y el cuarto grupo de “nivel alto” por personas estaba integrado por personas que superaban las tres porciones/día.

Lo que el estudio ha conseguido demostrar desde un punto de vista científico, es que incrementando el consumo de alimentos ultraprocesados aumenta la probabilidad de que los telómeros reduzcan su longitud. Este riesgo es del 29% en personas con un nivel de consumo medio-bajo, del 40% en el nivel medio-alto y del 82% de probabilidad en el último escalón. Por otro lado, los investigadores han comprobado que alimentarse con productos ultraprocesados supone incrementar los riesgos, sobre todo cuando se trata de personas con reducida actividad física, de sufrir depresión, hipertensión, sobrepeso y obesidad.

El problema de los ultraprocesados

En si mismos los ultraprocesados no tienen por qué entrañar un riesgo para nuestra salud, puesto que entre el 70-80% de los alimentos que se comercializan en los supermercados pueden calificarse como “ultraprocesados”.

alimentos ultraprocesados

El problema es cuando se realiza un consumo excesivo y su ingesta sustituye a los alimentos frescos o cocinados en casa. Por regla general los alimentos ultraprocesados, y aquí conviene hacer diferencias, aportan altos niveles energéticos a cambio de valores nutricionales escasos, por lo cual los nutricionistas aconsejan que su presencia sea muy puntual en nuestra dieta. ¿Por qué? Los motivos de este consejo comienzan con los aditivos de todo tipo que forman parte de un alimento ultraprocesado, y continuan con las grasas trans, aceites vegetales, azúcares y sal siempre presentes, etc.

compara tu seguro de salud

TERRÁNEA

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *